sábado, 29 de diciembre de 2012

Traje de casera. Parte III


 Pues nada, mi traje de casera ya está terminado, estrenado el día de Santo Tomás y hasta lavado y  (mal) planchado. Así que ahí van unas fotos para que veáis el resultado final:


En primer lugar, aquí tenéis la camisa, con lorzas, puntillas, mangas fruncidas y cuello mao. Le puse unos botones de bola morados para que hicieran juego con el chaleco, creo que le van muy bien. A la derecha podéis ver cómo queda con el chaleco, ya terminado. Pensaba ponerle un bies en el bajo, pero al final no me gustó mucho la idea y opté por dejarlo sin nada y con las costuras del bajo abiertas, que queda bastante bonito.



Delantero y espalda del traje completo. Tengo que repetir la foto de espalda, que tiene la falda medio girada pero bueeeeno, creo que os hacéis a la idea de cómo queda.

Por cierto, mirad qué se escondía en los entresijos de la Gertru, menudo susto me ha dado el muy cabrito cuando estaba sacando una foto y ha decidido aparecer por sorpresa...  
 


Y, por último, aquí tenéis una foto muy buena que nos sacaron a Ana y a mí, vestidas de caseras, en la propia fiesta de Santo Tomás:



Y eso es todo, por el momento, espero que os guste.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Traje de casera, parte II

Bueno, pues poco a poco, aunque ahora estoy saturadísima de curro (y de ahí que me prodigue bien poquito por aquí), he conseguido ir terminando el traje de casera a base de quedarme sin dormir, jajaja. Pero ya va bastante mejor pinta. Al chaleco y a la camisa les quedan cuatro detalles pero, lo que sí está completamente terminada es la falda. La combinación de telas y las tablas hacen que quede tan bonita que se la puse a la Gertru cuando la terminé y desde entonces ahí está, con la falda puesta. Con la falda y los avances del chaleco y la camisa, claro.

Aquí tenéis las fotos de la falda terminada, por delante y por detrás. Como veis, en la parte de detrás, entre las tablas, hay tela del zócalo oculta que se mueve al ir andando. El efecto es muy chulo y me gusta mucho el resultado final.


En las dos últimas semanas, además, los alumnos de AEG estábamos todos con ganas de hacer ropa varia y, además de las clases y tareas de cada cual, hemos hecho casi un par de pseudo talleres, el de trajes de casero y el de pijamas. Ahí estaba el personal intercambiando ideas, llevando cositas, dando sugerencias... En mi caso me ha venido de maravilla porque tenía intención de hacer la falda con cinturilla normal  y corriente, de las de toda la vida y una compi de clase me informó de que no es así como se hacen, sino que se colocan dos bieses para hacer una cintura mucho más cómoda de poner, sin cremalleras, ni goma ni nada anacrónico similar y además ajustable a cualquier talla.


Esta pequeña joyita se la dio a mi compi de clase otra compi que hizo un curso de confección con nosotras el año pasado. La chica cose para grupos de dantza y está más que curtida en estas historias. Si vierais las blusas que hace, os caéis de espaldas, al menos yo lo hago, jajaja. Bueno, el caso es que ahí podéis ver perfectamente cómo un bies da toda la vuelta y se ata debajo de la tabla principal. A su vez, esta tabla se cose a otro bies que se atra a la espalda.

La tabla central del delantero está abierta y cosida a uno de los bieses, que se ata por detrás. Mientras, el resto de la falda está cosido a otro bies que se ata debajo de esta tabla. Aquí tenéis una foto donde queda claro el sistema. Ya veis... más sencillo de confeccionar que una cintura normal y corriente y encima, es ajustable a la talla que nos interesa, un inventazo.

Y eso es todo por hoy. Próximamente los avances del chaleco y la camisa.

Espero que os guste

jueves, 6 de diciembre de 2012

Petrechando un traje de casera. Parte I

Acabo de terminar los primeros exámenes, con bastante buen resultado, he de decir... y, aunque ahora me toca trabajar un montón en los encargos que tengo para carnavales, he decidido sacar un poquito de tiempo para mí y hacerme un traje de casera, que es algo que tenía muchas ganas de hacer.

Cuando era pequeñaja solía vestirme de casera para San Fermines y alguna vez para el Olentzero. En esos tiempos, la mayoría llevábamos un traje bastante sencillo negro con topitos blancos y blanco con topitos negros. Las niñas más pro llevaban el traje de poxpoliña o de neska, el típico traje con la faldita roja y las bandas negras. Quizá más vistoso (sobre todo cuando lo ves de cría, que parece mucho más chulo que el austero traje de negro y blanco), pero a día de hoy me resulta muy visto ya. La gente que bailaba en grupos de dantzas mínimamente serios sí que solían llevar cosas más vistosas y bonitas. En los últimos tiempos se ha visto cómo cada vez más la gente va tirando de hacerse trajes más variados y coloridos y cada vez se va haciendo más habitual que la gente se vista de casera para toda clase de fiestas.

Aquí, esta servidora, lleva unos cuantos años diciendo "a ver cuándo me hago un traje de casera" y nada, que no había momento. Por primera vez no me toca trabajar el día de Santo Tomás (una fiesta gipuzkoana basada en el consumo de sidra, talo y chorizo, básicamente, una fiesta muy sacrificada como comprenderéis), he decidido que de este año no pasa y me voy a hacer mi traje. Además, desde que he empezado las clases no he tenido mucho tiempo para coser para mí y tenía muchas ganas de empezar a trabajar con el sistema de patronaje que nos enseñan en la escuela. Para hacer un chaleco y una falda me basta y me sobra con el sistema que utilizaba hasta la fecha, pero en teoría este sistema ajusta bastante mejor y tenía ganas de darle uso. También es cierto que, hasta que tienes unos cuantos patrones base ya hechos por persona, resulta bastante más trabajoso que el sistema que yo utilizaba, pero todo sea por lograr mejores resultados, coñe, que para eso estamos yendo a aprender.

El primer impedimento que encuentra una cuando quiere coser algo y más viviendo aquí en Donosti es el de encontrar tela de calidad a un precio aceptable (ya hablaré de esto en otro momento, que trae cola). Una chica de clase nos había comentado que ella había comprado unas telas bastante chulas para un traje de casera en Irún, y teníamos plan de ir el martes, pero Bea se había acercado a Casa Múgica para echar un vistazo y me comentó que estaban muy bien de precio. Ya había pasado yo también por ahí alguna vez y sabía que tenían telas bastante chulas pero, considerando lo que se suele hinchar precios en todo el tema de trajes tradicionales y que la tienda está en la parte vieja de Donosti, pensaba que nos cobrarían hasta por entrar, así que, aunque pensaba pasar de todas formas porque por mirar nada se pierde, no esperaba encontrar precios muy asequibles. Cuando Bea me comentó que las telas están a 11 luretes el metro no di crédito. Eso, por estas tierras, es poco menos que regalado (compañeros, esto no es Madrid, aquí por menos de 11 luros no te dejan ni pasar a mirar en la mayoría de las tiendas de telas). La verdad es que fue un acierto enorme pasar por ahí. La variedad de telas, exagerada, y las señoras que llevan la tienda, encantadoras. Les pedimos consejo para combinar las telas que más nos gustaron y ahí se plantaron sin ningún problema a poner telas en la mesa para hacer combinaciones. Nos sugirieron cuánto comprar para el chaleco y para la falda y fliparon un poco cuando les dijimos que nos íbamos a hacer nosotras los trajes, qué majas. Aún decía una "pues me parece muy bien", jajaja. Por si no fuera poco, insistieron en que si teníamos cualquier duda, pasáramos a preguntar. La verdad es que en principio tenemos bastante claro por dónde tirar (y si no, nos plantamos en la escuela a extorsionar a Carlos y a Ana, que no sólo son majísimos sino que son seres superiores en el mundo de la confección y el patronaje, jajajaja), pero vamos, que si no fuera así, yo no dudaba en pasarme por ahí porque de verdad que las tipas son majísimas.


Muchísima variedad de telas en Casa Múgica y muy buen trato. Recomiendo muchísimo esta tienda, no creo que me plantee ir a otra en próximas ocasiones. Tenía muy claro que quería una falda de rayas por algún trauma infantil que debo de tener incrustado en el cerebro, y quería algo morado o granate porque son mis colores favoritos (pese a que todo el mundo cree que es el negro, jajaja). Al final, opté por la tela rayada, con tonos berenjena, verde oliva y negro. Muy chula. Junto a ésta, la tela de flores que elegí para el zócalo y la espalda. Es impresionante lo bien que combinaba la tela de flores con todo. Tela que le acercábamos, tela que quedaba estupendamente bien. La tela de fieltro morada es para el chaleco.

Y así estamos. Compramos tela para hacernos faldas y chaleco. En casa he visto que tengo una tela blanca de lino bastante buena para hacerme la camisa, si al final hay tiempo (si no lo hay, me planto una del Drachen y tan ricamente). La idea es adaptar un patrón de cuerpo con pinzas a chaleco, dejando dos pinzas largas abajo y eliminando la de arriba en el delantero y con dos pinzas traseras en la espalda. Fácil, sencillo y para toda la familia. Pensé hacer un patrón de costadillos, pero la mayoría de los chalecos que he visto por ahí son simplemente de pinzas, así que para qué. Las primeras pruebas me han dejado más que contenta y bueno, cortado ya el chaleco, sólo falta coserlo (no compré hilos y no tenía en casa ninguno que me sirviera, soy subnormal). La falda la vamos a hacer las dos igual: una tela es la principal (en mi caso, la de rayas), de ésa hemos comprado un largo para el delantero y otro para la espalda. Pondremos un zócalo de la segunda tela (la de flores, en mi caso), para que haga contraste en el bajo y además colocaremos lo que sobre en la mitad de la espalda. La coseremos en tablas y pondremos las tablas de la espalda hacia dentro, de manera que la tela de flores quede casi oculta entre las tablas y se vea al andar. Es un efecto que me gusta mucho cómo queda, a ver qué tal queda.

Hoy he empezado la sesión con el chaleco, aunque no lo he cosido porque no tenía hilo que le fuera bien y además, me gustaría ver cómo queda con la camisa, por si tengo que hacer alguna modificación. He hecho un patrón de cuerpo base con pinzas con un traslado de pinza en el delantero. El resultado me va gustando bastante, aunque habrá que verlo cuando esté terminado

Primera prueba con la Gertru (llamarlo "el maniquí" es muy triste). Me gusta bastante el efecto aunque era reacia a hacer pinzas en lugar de costadillos. Tengo que cambiar el cuello para adecuarlo al escote que le he hecho. Por lo demás, una vez cosido y planchado y con algunos detalles que tengo intención de poner, creo que quedará muy bien.

Por último, si hay tiempo (quedan dos semanas y tengo bastante currete con lo de carnaval), me pondré con la camisa, que me gustaría hacerla de lorzas si hay tiempo, metiendo algo de encaje delante y en los puños. Y, si hay más tiempo aún, también me haré un delantal con tablas y un bolsillo, aunque quedará sencillote. Para el año que viene, se lo pasaré a mi madre para que me haga unos detalles de vainica, que inexplicablemente le encanta hacer, con el curro que supone. Debería decirle que me enseñe a hacer a mí también por eso de hacer cosas que se están perdiendo, pero con calma y tranquilidad, que no hay tiempo para todo en esta vida.

Y eso es todo, en breves, actualizo para publicar los avances, espero que os guste.

Nota: He editado la entrada y he quitado las dos fotos que tenía subidas de trajes de casera y neska. Las he quitado porque esos trajes son de dos tiendas y, aunque en ningún momento me han dicho nada, no me parece bien poner fotos ajenas sin especificar su procedencia, más aún porque he observado que esta entrada tiene muchas visitas. Ambos trajes eran bastante cutretes y había puesto las fotos porque me servían como ejemplo, pero tampoco quiero dar publicidad a gente que no me gusta cómo trabaja (si fueran buenos trajes, como los que hace gente como Tleilaxu o similares, por supuesto que habría especificado su procedencia y habría puesto un enlace).

sábado, 24 de noviembre de 2012

Materiales textiles para vestimentas antiguas

A la hora de confeccionar ropa de época tenemos que plantearnos qué es lo que buscamos y qué presupuesto y de cuánto tiempo disponemos. Como ya comentaba, yo soy la primera en haber utilizado brocado de poliéster o antelina para la ropa que hemos llevado al Drachenfest. Si buscamos una determinada estética, muchas veces nos basta con "aparentar", con que "parezca de época", aunque no lo sea. A menudo nos encontramos con que nos interesa más plegar a utilizar tejidos mezclados porque queremos un tipo de estampado o un color especial y no lo encontramos en un tejido natural. Tenemos que tener en cuenta, además, que los tejidos naturales, por mucho que digan que son orgánicos, ecológicos y lo de más allá, llevan procesos de elaboración muy diferentes a los que se utilizaban en épocas pasadas (lógicamente, a más pasadas, más diferente... vaya usted a saber qué apariencia tuvieron en origen los primeros tejidos de algodón o de seda) y las calidades han variado mucho, de manera que apenas podemos aproximarnos a lo que se tejía en tiempos antiguos.

Si queremos ser más rigurosos y el tiempo y el presupuesto nos lo permiten, en cualquier caso, debemos prescindir de tejidos anacrónicos. ¿Qué tipo de tejidos naturales podemos utilizar? Realmente bien pocos.

Desde la Antigüedad a la Revolución Industrial...
Es muy habitual escoger el algodón como tela adecuada. Efectivamente, es un tejido natural y tiene unos cuantos miles de años de Historia encima. Sin embargo, aunque se utilizaba en tiempos pasados, ni por asomo gozaba de la popularidad que observamos actualmente. Durante muchos siglos el lino, la lana y la seda han tenido un uso muy superior. El algodón tiene un fuerte despegue a partir de la Revolución Industrial, puesto que es en este momento cuando se desarrolla la maquinaria para desfibrar la semilla del algodón. Esta maquinaria acelera el proceso y abarata los costes de producción, de tal manera que deja en segundo plano a la lana y al lino.

Podemos utilizar, por tanto, tejidos de algodón para la confección de ropas de época, aunque tenemos que tener en cuenta que el empleo de esta fibra no era muy elevado hasta la Revolución Industrial. Por lo demás... las características del algodón la convierten una fibra muy interesante para la confección: es cálida o fresca según el grosor del tejido, tiene buena conductividad eléctrica y es muy confortable, por no hablar de que para coser es una tela muy agradable. Se tiñe bien y se lava muy bien, pudiendo lavar y plancharla a muy altas temperaturas. Hay que tener cuidado, eso sí, porque si la guardamos húmeda es muy fácil que aparezcan hongos. Esto puede parecer una completa tontería pero a más de uno no se lo termina de parecer cuando mete la ropa en la mochila después de un rol o una recreación en la que ha llovido o hecho mucho calor y luego vienen las sopresas :S. Son además muy difíciles de eliminar.

Por otra parte, resulta muy sencillo encontrar buenas telas de algodón en cualquier tienda de tejidos, aunque tenemos que tener cuidado de no escoger mezclas, porque muy a menudo viene mezclado con poliéster. Esta mezcla principalmente tiene lugar por dos motivos: para abaratar costes y para reducir la arrugabilidad del tejido, siendo éste un inconveniente bastante desagradable a la hora de confeccionar con esta fibra. En cualquier caso, recordad que todo es muy bonito recién planchado, pero la vida real era mucho más dura y, aunque se desarrollaron varios modelos de planchas en la antigüedad, hasta finales del XIX no existió una plancha realmente efectiva, más aún para apañar las arrugas del algodón.

El lino es pues el tejido más versátil. Los puntos a favor son similares a los del algodón: confortabilidad, fácil de coser, lavar y planchar, buena conductividad eléctrica, etc. Es más fresco que el algodón y menos adecuado para prendas de abrigo, aunque no hay mal que la superposición de prendas no termine por arreglar. También se trata de un tejido muy arrugable, más aún que el algodón. Las fibras son desiguales y esto crea una imagen rústica que, sumada al brillo de la fibra y al cuerpo que adquiere cuando se arruga, hacen que tenga una muy bonita apariencia. Por otra parte, en los últimos tiempos ha quedado muy relegada por otros tipos de tejido, por lo que resulta bastante complicado encontrar buen lino y que se adecue a la prenda que queremos confeccionar en cuanto a color, estampados... etc. El lino, al igual que sucede con el algodón, puede ser de muy diferentes categorías, pero en general el precio del lino suele ser bastante superior. Es muy posible que se hayan utilizado otras fibras procedentes del tallo de plantas de calidad similar a la del lino, como el cáñamo, por lo que no estaría fuera de lugar que utilicemos tela de cáñamo para confeccionar un traje medieval o renacentista, pero debemos tener en cuenta que, al igual que sucede con el algodón, sería una utilización reducida al lado de lo que se utilizó el lino. El cáñamo de mejor calidad se asemeja al lino de peor calidad, sin embargo, es una fibra muy resistente y por ese motivo sí tuvo mayor uso en cordelería y tejidos navales.

La lana se ha utilizado también desde tiempos inmemoriales, pero debemos considerar que, al igual que sucede en los tejidos anteriormente nombrados, los procesos de producción son muy diferentes a lo que tuvieron lugar antiguamente. La lana tiene diferentes calidades dependiendo de la raza de la oveja (las merino son las de calidad más apreciada, por su sedosidad y porque es la única especie que no tiene unas fibras gruesas y rígidas llamadas kemp) y de la parte del cuerpo que se haya extraído, además de la edad del animal (así, la lana de cordero merino se considera la mejor). Encontramos también lanas de pelo de otros animales, como alpacas, etc que tienen diferentes calidades. En general, debemos considerar que no es muy coherente utilizar lana de alpaca para algo medieval, aunque sí podríamos plantearnos el uso de cashmere o angora que pudieron llegar gracias al comercio con Oriente a partir del siglo XII. En cualquier caso, sería algo muy exclusivo y con poco uso.

La seda ha sido durante muchos siglos el tejido más apreciado, hasta el punto de que buena parte de las fibras sintéticas (así como el algodón mercerizado) se han desarrollado con la intención de imitar la calidad de la seda. No debemos utilizarla en Occidente en periodos anteriores al XII, cuando empieza a fortalecerse el comercio con Oriente. La seda es un tejido muy codiciado y exclusivo, de manera que sólo podemos utilizarla para retratar a clases privilegiadas. También en diferentes calidades según si procede de gusanos de cría o en libertad (la seda salvaje o tussah) o si procede de capullos seleccionados (la joyante es la más exclusiva), o incluso si procede de restos de seda o de capullos de gusano abiertos (de muy inferior calidad, puesto que las fibras son más cortas). No es fácil encontrar sedas adecuadas a precios razonables, pero merece la pena invertir en un buen tejido de seda por su calidad.


A partir de la Revolución Industrial...

Como hemos visto, el algodón goza de una enorme popularidad gracias a su abaratamiento de coste. La seda sigue siendo el tejido más apreciado por las clases pudientes pero el lino y la lana sufren un importante receso que tendremos que considerar si queremos hacernos un traje decimonónico.


Principios de siglo XX

El mayor cambio es la creación de las primeras fibras sintéticas con objeto de satisfacer una demanda cada vez más fuerte de tejidos. Como comentamos, la búsqueda de un tejido de calidad similar a la seda es el principal detonante. Se buscaba abaratar el coste de este material, pero también asegurar una producción incesante de algo similar a la seda, puesto que a veces la demanda era muy elevada (recordemos que se habían mejorado enormemente las técnicas de hilado y confección gracias a la introducción de maquinaria de vapor) y muchas veces no había producción suficiente. A fin de cuentas, la seda depende de la producción del propio gusano. El rayón aparece por primera vez en la exposición universal de París de 1889 y, a partir de ahí, hay un fuerte desarrollo de lo que en inicio se conoce como "seda de Bamberg" o "seda artificial". En los años 20 adopta ya el nombre de rayón y el de viscosa (después de varias demandas de los profesionales de la seda, que no estaban muy satisfechos con la competencia del producto...). El rayón viscosa es, por tanto, un material muy adecuado para la confección de prendas de periodos comprendidos entre finales del XIX y principios del XX. Hay que tener en cuenta que hay una tipología muy variada de tejidos rayón, procedentes de la sintetización de celulosa y unas son posteriores a otras, por lo que podrían no servirnos. La viscosa fue la primera en aparecer, el acetato sigue pocos años después, pero el modal y los rayones de alta tenacidad no surgen hasta mediados de siglo. El lyocell es una fibra muy actual, cuya principal diferencia reside en su elaboración, supuestamente más ecológica.

Mediados del siglo XX

A mediados de siglo, en las décadas de los años 30 y 40 principalmente, empiezan a desarrollarse las primeras fibras sintéticas, en gran medida propiciadas por la economía de guerra y por la búsqueda de tejidos resistentes y de fácil producción. Las poliamidas empiezan a desarrollarse a finales de los 30, cuando Dupont patenta el nylon (poliamida 6.6), a partir de ahí, os hacéis cargo, van creándose diferentes variedades de fibras sintéticas, con el principal protagonismo de poliamidas y poliésteres. Las microfibras no surgen hasta los años 70 y prácticamente no se popularizan hasta los 90, pero mucho me temo que ya a estas alturas no estamos hablando de "recrear", sino de hacer moda retro, así que digo yo que el tema se nos escapa.

Y dicho esto, hasta aquí el tema de fibras. Otro día nos leemos

martes, 20 de noviembre de 2012

Vestir en tiempos pasados

Quienes conocéis también mi otro blog, quizá recordéis haber leído esta entrada hace unos meses. No es que ande falta de ideas para escribir, es que me gustaría tener esto a mano porque luego me gustaría añadir otras entradas sobre el uso de patrones actuales o de materiales sintéticos o artificiales a la hora de confeccionar trajes recreacionistas, y me parece que quedarán un poco cojas si no ponemos también ésta. Así que ahí va con algunas modificaciones (he eliminado lo que no viene al caso):

Hay quien afirma que un rol en vivo, una batalla o una recreación son en esencia lo mismo, porque consiste en introducirte en la piel de un personaje. Aunque en este sentido no le falta razón, es cierto que en el rol en vivo o en una batalla se pueden tomar licencias que no deberían tomarse en la recreación y sin embargo, también se llevan a cabo. La diferencia es que quien juega a rol en vivo habitualmente tiene muy claro que lo que está llevando no tiene por qué adecuarse con exactitud a la época que trata. También es verdad que rara vez se ve un rol en vivo de temática completamente historicista. Normalmente la ambientación, aunque sea "de época", tiene bastante de "fantasía". Jugamos en ambientaciones medievales-fantásticas, steam-punk y lo de más allá, de manera que las licencias quedan completamente justificadas. Alguna cosa circula por ahí de temática más "historicista", pero en todo momento se toman licencias y tampoco es especialmente mal visto el jugador que lleva una prenda de vestir que no se llevaba en este periodo (el clásico "no, es que yo tenía esta capa por casa, que no es nada medieval pero que me va a dar calorcito y no pienso prescindir de ella") o que directamente no se ha llevado en ningún periodo.
Sin embargo, se tiende a intentar ser purista cuando se va a una recreación. Sin embargo, por mucho  pretendamos acercarnos y recrear una época, siempre vamos a cojear de muchas partes. En primer lugar, nuestra adaptación al periodo va a depender de lo que queramos o no gastar o de lo que sea accesible para nosotros. Muchas veces nos tenemos que adecuar simplemente a lo que está en nuestra mano conseguir. Se nos puede acusar de no usar botones propios de tal o cual época, pero siempre nos adaptamos a lo que nos podemos permitir, nos resulta cómodo comprar o sencillamente estético poner y en este sentido podemos variar si nuestro presupuesto y nuestro tiempo para obtener el material es mayor o si se nos requiere expresamente que no tenga nada contemporáneo, pero a fin de cuentas, siempre vamos a terminar cosiendo nuestra ropa a máquina (o incluso hay mucho purista que compra prendas a empresas que confeccionan a modo industrial), compraremos telas fabricadas con métodos actuales (por muy orgánicas que prometan ser) y, maldita sea, seguiremos llevando debajo ropa interior actual, por no hablar de que iremos considerablemente más aseados (o eso espero) de lo que se estilaba en tal o cual época.

Hay fallos más que comunes en nuestra adaptación a épocas pasadas, principalmente porque por mucho que intentemos emular lo que nos parece y lo hagamos con mejor o peor tiento (siempre se acercará más al estilo de la época el que haya echado un ojo a libros especializados que el que quiera hacerse el traje que sale en tal película), siempre va a haber un problema de adaptación a la mentalidad de la época. Nunca nos vamos a vestir como alguien del siglo XIII porque no podemos meternos en la cabeza de ese alguien del XIII.

En primer lugar, es muy habitual pensar eso de "me voy a hacer un traje de principios del XIII". Bonito, sin lugar a dudas, pero poco realista. Si ahora la moda cambia anualmente, antaño una prenda de vestir era algo que costaba mucho más tiempo elaborar, costaba más dinero y tenía un valor diferente al que tienen para nosotros ahora las camisetas de estrafalarius que compramos hoy y tiramos cuando se deforman en tres meses. La ropa en el medievo (y hasta fechas sorprendentemente recientes), se conservaba, se reutilizaba y hasta se legaba en herencia. La ropa se utilizaba incluso como moneda de cambio y como garantía en los más que abundantes préstamos cotidianos que se llevaban a cabo en la Edad Media. Así, los testamentos refieren habitualmente cómo el testador solicita que se pague tal cantidad a tal o cual persona y que ésta devuelva a cambio "mi camisa", "mi falda", "mi capa". Los listados son tan impresionantes que hasta recuerdo el de un escudero del cual me planteé si se paseaba en gallumbos por la calle, porque había empeñado una cantidad de ropa, armas y piezas de armadura como para caerse de espaldas (y más considerando que luego refiere el resto de ropa que le queda y no es mucha), aunque no debiéramos soprendernos. No recuerdo cuál fue el rey de Aragón cuya coronación trajo serios quebraderos de cabeza a sus asistentes, puesto que tuvieron que recuperar todas las piezas de la corona que estaban empeñadas y no sabían ni dónde.

Volviendo a las vestimentas, al valor de lo material y a cómo no podemos comprenderlo, por pudiente que fuera la persona, la cantidad de posesiones personales era demencialmente reducida, no hay más que mirar un inventario de bienes (y los hay muy detallados) para verificar que la gente tenía escasísimos bienes materiales. Los pertenecientes a las clases más privilegiadas refieren listados muebles, ropas de cama, prendas de vestir (pocas), algunas joyas, escasos objetos de valor cultural (algún libro, rara vez). En general apenas refieren los muebles más básicos (una cama, un armario, una silla tal vez) y escasas prendas de ropa especificada con toda suerte de detalles. Estas prendas eran legadas a los descendientes con especificaciones tales como "a mi hija le doy mi falda vieja". Con un par y eso si se podía recuperar del usurero. La falda vieja para la hija ¿por qué no? es una prenda ¿no? sin lugar a dudas la hija la llevó el tiempo que pudo y posiblemente luego la dejó en herencia especificando "y dejo la falda vieja que me legó mi madre".

Teniendo estas cuestiones en cuenta... si en una recreación llevamos un traje impoluto y procedente de una época concreta, sólo podemos ser el hijo de algún duque invitado a la boda real, poco menos, lo cual resulta muy divertido cuando quien lleva estas prendas va vestido de campesino, soldado o mercader. La ropa se llevaría vieja, sucia (no invertían tanto tiempo en higiene, de todos es sabido, y cualquier día de estos podríamos tratar también el tema de "¿a qué huele la Edad Media?") y remendada, además de adaptada al usuario, que bien podía llevar una saya hecha a su medida y sobre ella, un tabardo confeccionado cincuenta años antes, que fue propiedad de su abuelo, el cual tenía los hombros muy anchos. Si queremos ser fieles, por tanto, deberíamos llevar ropas combinadas como buenamente el Altísimo nos dé a entender, que no sean especialmente de nuestra talla, que estén remendadas y arregladas cien veces y que tiendan a estar bastante viejas. ¿No nos gusta ir así? Nos ha fastidiado. Las primeras prendas de ropa que confeccioné fueron para una obra de teatro en la Universidad. El director de la obra dijo que eran muy bonitas, que eran muy adecuadas para la obra ("Divinas Palabras", tenía que ser ropa de aldeanos), pero que con una ropa tan limpia, planchada y conjuntada parecía aquello un Belén y que tuviera a bien ponerme un par de trapos sucios encima de las vestimentas. Razón no le faltaba al hombre.

Abreviando: tendemos a pensar en tiempos pasados de una manera tremendamente dulcificada. No nos paramos a pensar en lo mal que olían, en lo mal que vestían, en la manera en que combinaban sus colores y en el "pequeño" detalle de que el gusto estético ha cambiado enormemente y que combinación de colores que antaño se consideraban de muy buen gusto a día de hoy nos parecen aberrantes. Así, a finales de la Edad Media se consideraba la mar de elegante llevar combinaciones tales como rojo con naranja y similares.

Con esto no diré que tenga la menor intención de envejecer la ropa que voy a llevar en lo sucesivo, ni de hacerle unos cuantos agujeros y coserlos a mano. Sencillamente digo que, si nos ponemos tiquis-miquis, no creo que se salve mucha gente en cuanto a purismo. Y esa gente que viste tan adecuadamente, tiene que oler bastante mal.

Estas reflexiones vinieron a cuento de la confección de prendas para el Drachen que os he mostrado recientemente. Como somos un tanto frikazos, desde luego, la idea es que nuestras ropas sean lo más adecuadas a lo que habrían llevado los tercios en Flandes pero, teniendo en cuenta, para empezar, que ni siquiera creo que hubiera una miserable "tercia" por ahí suelta, partimos desde la humildad de saber que adaptamos las cosas en la medida que nos parece y no es lo mismo hacer ropa para una obra de teatro que para una recreación y hay que valorar lo que nos interesa en cada prenda. Cuando vamos a un rol en vivo como es el Drachen, vamos con intención de jugar y pasárnoslo bien, no para ir de punta en blanco clavando el vestuario de la época, porque siempre vamos a estar muy lejos de adaptarlo plenamente. Si hay que poner aquí una cremallera porque va a quedar mejor que sin ponerla, pues se pone (vale, confieso, yo no pongo ni una cremallera ni media, porque me dan cuatro escalofríos de verlas en ropa antigua, cada cual tiene sus manías... pero coso habitualmente con hilos de poliéster y no se me caen los anillos por ello. Estoy por empezar a comprar más de algodón pero, si somos puristas, deberíamos utilizar directamente de lino o de seda y ahí entramos en un territorio pantanoso en el que se nos van a disparar los precios, no vamos a conseguir una variedad de colores comparable a la del hilo de algodón y el de poliéster y para colmo de males, quizá no nos termine de convencer el acabado) si queremos comprar esta tela porque queda chula aunque lleve mezcla de poliéster, no nos vamos a parar mucho a pensar que no existía en este periodo porque no encontramos una tan bonita en lino o en seda y da el pego bastante bien. La cuera que le hice a Rober el año pasado era de antelina forrada. Obviamente no era válida para combatir y no era una cuera de verdad, pero quedaba bien en las fotos (y él se puso el gambesón debajo para que le sirviera igualmente... aunque de haberlo sabido, se la habría hecho más grande, claro).

Concluyo resumiendo que podemos ser lo más fieles posible. Podemos utilizar únicamente patronaje antiguo, telas que se usaban en el periodo que queremos retratar, hilos, botones y lo de más allá, pero siempre, absolutamente siempre, vamos a cojear por algún lado. El motivo es que sencillamente no nos interesa vestir clavando el siglo XIV, ni el XVIII. Siempre vamos a querer ir cómodos y aseados y, compañeros, todo no se puede en esta vida.

domingo, 18 de noviembre de 2012

En próximas entregas...

Con la entrada anterior termino, en principio, con las entradas de "ropitas pasadas". Tengo muchas cosas sin fotografiar, algunas ya un poco estropeadas y pendientes de restauración o jubilación. Tampoco tengo registro fotográfico de todo lo que he hecho y menos aún de lo que no he hecho para mí, así que no descarto subir alguna cosilla antigua si consigo fotografías decentes. En cualquier caso, a partir de ahora, utilizaré el blog a modo de diario personal de costura, para ir subiendo lo que voy haciendo o bien entradas sobre moda, historia de la moda, recreacionismo, cosplay y toda suerte de temas relacionados.

Lo cierto es que a día de hoy, aunque estoy cosiendo mucho, tengo poco para subir, porque lo que estoy haciendo es para otras personas y prefiero no subir fotos hasta que utilicen los trajes para el evento que me han encargado. En cualquier caso, en breves me pondré con lo de Nochevieja y con un par de encargos que tengo de Joel Gûre y de eso sí iré subiendo cositas.

Por otra parte, he visto que mucha gente asoma por aquí buscando patrones para hacer túnicas de mago, de griego y lo de más allá y obviamente me temo que no encuentran lo que buscan. En adelante iré subiendo también patrones sencillos para la vida práctica que hoygan, si a alguien le vienen bien, yo encantada. A fin de cuentas, todos hemos empezado por el principio y hemos pasado horas tontas buscando patrones o información por internet.

Un saludo!

viernes, 16 de noviembre de 2012

Drachenfest: Tercia de día, señorita de noche

Con éste terminan mis entradas sobre los últimos Drachen (o eso creo, jajaja), en espera de ir adelantando lo que vamos a llevar para la próxima edición.

En el post anterior os comentaba lo que llevé como tercia y, aunque prácticamente todo el día íbamos en camisa y pantalón por lo que pudiera acontecer, un par de noches, la última y la de la supuesta fiesta de máscaras, nos arreglamos un poco.

No tenía más que una falda que podía servirme para el evento, y tenía muchas ganas de hacer un corset porque, hasta la fecha, no me había hecho ninguno. Siempre digo que me gustaría coser cosas variaditas a modo de "fondo de armario", pero siempre estoy cosiendo para el próximo evento, para tal o para cual, así que, como no había tenido por qué coserme un corset, no me lo había hecho. Aprovechando que nos dijeron que un día habría fiesta de máscaras, aproveché para estrenarme.

Como la idea era utilizar la prenda en un rol en vivo, utilicé rigilene, ballenas de poliéster, 100% anacrónicas pero hoygan, la mar de útiles cuando no sabes si te van a secuestrar los orcos en plena noche. Por lo demás, confeccioné el patrón según se acostumbraba en los siglos XVI-XVII. Realmente no son los corsets que estilizan y hacen un cuerpo "bonito", sino que hacen un cuerpo raruno tipo barrilete: no marcan la cintura y encima aplastan el pecho. Lo suben, sí, pero lo aplastan, pero la idea era adaptarlo para la época y es lo que hay. Los corsets "que molan" se hacen a partir de patrones del siglo XIX o incluso por transformaciones actuales de cuerpos base.

Por otra parte, encontrar brocados de algo que no sea poliéster es harto complicado, por no hablar de caro y más aún si pretendes comprarlos desde Donosti. Al final compré un brocado de tapicería en poliéster a través de la web www.telas.es, que os recomiendo porque funcionan de maravilla, tienen mucho material y a precios bastante razonables.


 Corset ya terminado, a falta de agujerearlo para ponerle las cintas

Finalmente, mi falda no pegaba ni con cola con la tela del corset, así que compré otro brocado, este sí, en Donosti, bastante chulo. La idea fue hacer una falda de media capa. El problema fue que el dibujo de la falda no hacía viable esta idea, así que corté la tela como si fuera una falda de media capa, pero tuve que añadir unos triángulos en la base. Al final me quedé bastante contenta porque los triangulillos no son muy grandes y los coloqué siguiendo el dibujo del brocado. Entre eso y el vuelo de la falda, lo cierto es que quedan completamente disimulados.


 En la primera imagen, el corset casi terminado (sin terminar de coser, como veis por los alfileres, mi pobre máquina se reveló contra los hechos y me costó bastante coserlo... la pobre acabó en la UVI, pero ya está como nueva). Debajo, la tela que había comprado para la falda y encima, la máscara que me hizo Joel Gûre para el Makimura (como podéis ver unas cuantas entradas más abajo), que me iba que ni elegida adrede con la combinación de colores que había elegido para el traje. En la foto de al lado, me veis ya con el traje completo terminado haciendo la "foto tuenti". Una está sola en casa y hace sus probatinas ¿qué pasa? Conste que me he comprado un maniquí, la Gertru, y va a ser la que va a testear próximos modelitos, jajaja.


 Finalmente, en pleno Drachen. Sí, lo que veis es un imperdible, soy lo más peor... pero no pude ajustarlo decentemente porque no conseguí pillar a alguien por casa en el momento adecuado y es muy complicado ver cuál es la altura adecuada para coser el tirante sin tener el corset puesto... De todas formas, finalmente (y sí, ya a la vuelta) le puse unos cordoncillos para ajustarlo al gusto y no tener que andar haciendo el pata con imperdibles...

Espero que os haya gustado, un saludillo y nos vemos pronto.



martes, 13 de noviembre de 2012

Drachenfest 2012: Pertrechando a los Tercios

Tal y como dije en el anterior post sobre el Drachen, este año he tenido más tiempo para preparar ropita (¡por fin!), además, después de haber hecho los cursos de confección en AEG, digamos que lo tuve mucho más fácil.

Este año yo misma fui al Drachen y, a diferencia de Yazston, yo no tenía casi nada de ropa útil, así que me tuve que hacer de todo, además, confeccioné dos pantalones y una camisa para Rober y ayudé a Eneko para que pudiera hacerse diversas prendas.

Cinco días son cinco días y, en primer lugar hicieron falta unas cuantas camisas. Como no tenía ninguna mía que pudiera servir, hice varias con cuellos sencillos, acordonadas, con mayor o menor amplitud en las mangas, así me servirían tanto para este evento como para cualquier otro con otra ambientación entre la Baja Edad Media y el XVII. Aparte, también me hice una con cuello a la valona. La verdad es que estos cuellos quedan estupendos cuando se colocan por encima del jubón, cuera o lo que sea que uno lleve puesto. El año que viene seguro que vuelve a caer más de una.

Si el año pasado elegimos lino para hacer la camisa de Rober, este año compramos una cantidad ingente de lienzo vía Rhiwen, para poder hacer mis camisas, las de Eneko y la que le hice a Rober. El motivo principal fue ahorrarnos unos euretes. Aquí en Donosti es inviable encontrar lino por debajo de 17 euros, mientras que el lienzo que compramos en Tejidos del Centro salió por tres euros el metro. Como necesitábamos una buena cantidad de camisas, no nos paramos a pensar en calidades y resultados. No diré que el lienzo no sea una buena opción para ropa de este periodo. Es igualmente un tejido natural, tiene mucho cuerpo y un resultado bastante vistoso (aparte de que se cose estupendamente bien, pero eso también sucede con el lino). Sin embargo, la apariencia del lienzo es muchísimo más rústica que la del lino, que queda mucho más elegante. Sin lugar a dudas, seguiré dando buen uso a estas camisas porque me gusta mucho cómo quedaron, pero creo que el año que viene me haré sólo una o dos y lo mismo para Rober, y compraré únicamente lino.

Tropollón de camisas para el Drachen. Lo dicho... mangas abullonadas, mangas menos abullonadas, mangas con puños, mangas ajustadas con lazos, cuellos sencillos, cuellos valona... un poco de todo por eso de practicar y porque bueno... ya que todas tenían la misma tela, que por lo menos variara el modelo ¿no? si no, menudo aburrimiento.


  Yazston, muy animado después de alguna batalla (a juzgar por la sudorina que nos lleva el pobre hombre, menudo calor pasamos en las Alemanias, compañeros... muy fuerte). Aquí lo tenéis con una camisa con cuello sencillo acordonado y mangas abullonadas únicamente en los puños, ajustados con cordones. 


 Aquí una servidora, con cara de "no me puedo creer que haga tanto calor en estas tierras", acompañada de Rhiwen. Como veis, llevo una camisa con el cuello a la valona y mangas muy abullonadas. Éstas quedan divinas de la muerte con la cuera encima o un jubón, porque las mangas se dejan ver con las mangas desmontables de la cuera y el cuello también se coloca por encima, dejando la prenda mucho más vestida. 
 


 Además de camisas, hacía falta terminar el atuendo con unos buenos pantalones, para los cuales utilicé un patrón sencillísimo en varios modelos, con distintos tipos de cintura y haciéndolos más bombacho y menos, con el tiro más o menos largo. Aunque resulta más cómodo trabajar con este patrón que con buen patrón de pantalón bombacho (o incluso de falda pantalón con pliegues), resultó que al hacerlos así, aunque quedaban bien, sufrían bastante del tiro, por lo que se rompieron todos excepto los míos (!!!) y unos que le hice a Yazston con el tiro reforzado. Cabe decir que buena parte del personal sufrió igualmente de pantalones rotos, así que en general supongo que hay que reforzar bien el tiro porque, a fin de cuentas, llevar un tiro bajo en unos pantalones no excesivamente amplios cuando estás haciendo determinadas posturas con la alabarda y tal... derivan en pantalones rotos. El año que viene, todo reforzado ;). Sobre estas líneas tenéis a Rober con la camisa de lino que le hice en 2011 y los pantalones de tiro reforzado. Aunque, como veis, son bastante ajustados de arriba, al final le dieron muy buen resultado. Junto a él tenéis a Lelldorian posando con los productos que venden en la tienda de Efeyl.

Por último, todo buen guerrero necesita armadura. Como explicaba en el post sobre 2011, la cuera que le hice a Yazston quedaba aparente pero no servía como armadura porque no era de cuero auténtico. Este año Eneko y yo compramos serraje para hacer nuestras primeras prendas de piel natural.

Trabajar con cuero tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El principal inconveniente es, sin lugar a dudas, que si no tienes buena herramienta estás vendido. No es que no puedas trabajar, es que te va a tocar sudar y así nos sucedió. En primer lugar, aunque probé a ver si milagrosamente mi máquina cosía cuero, ella opinó que aquello lo iba a coser "su tía". El caso es que no lo cosió su tía, sino que ahí estuvimos Eneko y yo cosiéndolo manualmente. El segundo inconveniente que encontramos fue la dificultad de encontrar material para coser en Donosti. Imposible encontrar hilo encerado, milagrosamente conseguí agujas de punta de lanza (aunque Rhiwen me había enviado ya un par) y, en general, fue bastante costoso trabajar sin buena herramienta. Por otra parte, como el cuero no se deshilacha, ni presenta los problemas de caída ni de otras cosas que tiene la tela, es muy agradable trabajar con él. La verdad es que tengo muchas ganas de comprar más material y hacer más cositas. Por cierto que también nos resultó complicado encontrar serraje decente hasta que di con la tienda de David Curt por internet. Os la recomiendo mucho (ya pondré el enlace, pero lo podéis buscar en Google) porque ofrece muy buena calidad a un precio bastante adecuado. Venden por internet y el servicio es muy bueno, gente muy maja, de verdad.

A la hora de hacer la cuera, utilizamos el mismo modelo que había subido Elro en Una Pica para Gunther y que utilicé el año pasado para Rober. Sencillo, bonito y para toda la familia.


A la derecha me veis a mí en foto Tuenti testeando el producto, con la cuera en fase beta y bueno... con unas pintas que para qué comentaros. Como veis, las mangas son desmontables para poder llevarla de diferentes formas. Mis pantalones, como veis, son más abombachados que los de Rober y los de Eneko, esto dio mayor libertad al tiro y aguantaron mejor. Es una alternativa a lo de reforzar el tiro. En la foto de al lado me veis en pleno Drachen con Eneko, el alumno aventajado que me ha salido este año, jajaja. El mozo no había tocado en su vida una máquina y ahí se las vio tan tranquilo, poniendo cuellos, mangas y lo de más allá y la verdad es que con bastante buen resultado. Como veis, hicimos de hermanos por eso de justificar que habíamos comprado la misma piel y las mismas telas y que habíamos utilizado los mismos patrones (Eneko cosió sus prendas, pero con mis patrones, jajajaja) y en general íbamos bastante parecidos, jajaja. Completamos el atuendo con unas txapelas pre-carlistas (no preguntéis, de verdad, jajaja). Por ciertoooo nota mental: no llevar pantalones bombacho cortos sin llevar botas o polainas debajo. Queda... ehmm raro, jajaja.

Espero que os guste, un saludillo!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Rúnicos 2012: Dieselpunk y II Guerra Mundial

Entrada rápida, concisa y para toda la familia. La Segunda Guerra Mundial, el Diesel Punk los años 30 y 40 y el cine negro fueron la temática elegida para los Rúnicos de este último año. Es una temática que me pirra y para la que me fastidia mil no haber preparado mucha más ropita pero, como sucedió en los eventos anteriores, andaba mal de tiempo no, lo siguiente. Aunque me planteé hacer un par de casacas, una para Rober y otra para mí y un traje completo para mí, la cruda realidad fue que acabé haciendo en un pis pas la última semana una casaca para Rober y una falda para mí que acabé en cero coma.

No tengo fotos mejores (a ver cuándo engaño un día al bicho y lo uso de modelo) pero me quedé bastante contenta con la casaca (y él también, desde entonces me pide que le haga una para invierno, jajaja). Fue mi primer "encuentro serio" con el patronaje de este siglo, manda narices, a excepción de un trajecillo que me hice para un vivo de Cthulhu unos meses antes y del cual no tengo apenas fotos. El caso es que por aquel tiempo me daba un poco de respeto meterme con temas de patronaje moderno pero quedó bastante bien, a ver si os gusta:





Delantero y espalda de la casaca de Yazston en fase beta. Tuve que agradecer mucho a Rhiwen que me comprara y enviara telas de Tejidos del Centro, de Madrid, básicamente porque encontrar telas que se adecúen a lo que uno quiere y por precios normales es ciencia-ficción en Donosti, sigh.



A falta de algún que otro retoque, delantero y espalda de la casaca una vez terminada. Siento la mala calidad de las fotos, pero están hechas con el móvil, ejem.



Saqué muchas fotos durante las jornadas, pero luego perdí mi cámara y se acabó lo que se daba. Aquí tenemos a Yazston en el fotocall que hace Caballo, penita que no podían sacar en cuerpo entero. Como suelo decir en estos casos... un día de éstos engancharé al modelo y le sacaré unas cuantas fotos, pero todos sabemos que me da mucha pereza y a saber cuándo llega ese "día de éstos". Por lo demás y como veis, Yazston completó su traje con un gorro ruso que le habían traído sus amigos desde esas tierras y que le quedaba brutal.


Bueno, aquí con un amigo. Vaya gente rara que se apunta a estas jornadas...



Y aquí estoy yo con la falda que me hice. No es que se vea muy bien pero vaya, era un patrón sencillísimo y poquitas piezas, no sé si invertí una hora en ella (luego así iba, sin quitar los hilvanes, ya se sabe que en casa del herrero...). Ni siquiera me hice el gorrito de campaña que llevo, y eso que tenía toda la intención, porque no tiene nada y me habría quedado mucho mejor en gris, pero no hubo tiempo y usé el que compré en Bayona unos meses antes con la intención de sacarle el patrón. La camisa... pues rondaba por mi armario. Y por cierto, tenía unos zapatos la mar de monos y cómodos de tacón que tuvieron a bien desaparecer en el último momento (y no volver a aparecer hasta muchos meses después...), así que tuve que apañar con esos que llevo, anacrónicos es poco decir, aunque bueeeeno, el conjunto en general tampoco es muy canónico, jajaja.




Y esto ha sido todo por hoy. Un saludo y nos leemos en nada.




domingo, 28 de octubre de 2012

Drachenfest 2011: Tercios de Flandes

Aunque hace ya buena temporada que hay presencia española en el Drachenfest, el año pasado se reunió una buena recua de españoles para ir al Campamento Azul. Como el Drachenfest es absolutamente permisivo en cuestión de indumentaria, temática y demás, decidieron que era buena idea plantarse ahí pertrechados como Tercios españoles. El Campamento Azul, ambientado con temática Pirata hizo buena acogida de nuestros chicos que, se lo pasaron tan bien que este año repitieron y nos arrastraron a unos cuantos con ellos.

El año pasado me quedé sin visitar tierras alemanas contra mi voluntad, pero al menos eché una mano con el vestuario de Yazston.

El Drachenfest dura cinco días, de manera que hacía falta tener buen fondo, sobre todo de camisas y pantalones. Como Yazston ya tenía varias prendas que se adecuaban a la temática, me encargó que le hiciera una camisa, para la que me dijo que obrara como buenamente me pareciera. Como ya tenía un par de camisas "multiuso" que lo mismo le venían bien para esta ambientación como para otra más bajomedieval, decidí hacerle una camisa con mangas abullonadas y cuello a la valona, típicas del XVII. La verdad es que me volví loca con el condenado cuello ¡son más difíciles de lo que parecen, malditos! Pero el que la sigue la consigue y todo eso y al final quedan muy chulos. La verdad es que a mí me encantan mil estos cuellos, visten cualquier cosa que pongas encima:

Primeras pruebas, con las mangas mal colocadas y el cuello sin hacer, pero ya se va viendo el efecto de la camisa. Las mangas muy abullonadas quedan estupendas cuando la ropa que pones por encima va abierta y se puede dejar que asomen. El material que elegí fue lino, el más habitual en esta época. Resulta más costoso que las telas de algodón, como el lienzo, más rústico, que hemos utilizado este año, pero la verdad es que el resultado es mucho más bonito y merece la pena... tiene un cuerpo diferente y un brillo y un color mucho más vistosos, aparte de que era mucho más usual el uso del lino que el del algodón.



En el propio Drachen, tenemos a Yazston con otros tres piltrafas, preparando una encamisada que al final no tuvo lugar. En cualquier caso, aquí podemos ver cómo quedó finalmente la camisa. 

Aparte de la camisa que me encargó él, quise hacerle una cuera para que fuera con una indumentaria más terminada. Aproveché, además, el tutorial para coleto y cuera que subió Elro en el blog que preparó para el evento: Una Pica para Gunther. Si estáis interesados en preparar vestimenta para este periodo (y más aún si tenéis intención de apuntaros como Tercios al Drachen del año que viene), os recomiendo que echéis un vistazo al blog si no lo conocéis, porque tiene muy buenas ideas sobre vestimenta y recomendaciones más que interesantes sobre películas y demás. Aunque desde ya os adelanto que si queréis ir de Tercios, podéis ir sacando ideas de la película del "Alatriste". Es mala, síp, a mí me vais a contar, que me la he tragado como tres veces, pero el vestuario es impecable no, lo siguiente.

Como no andaba sobrada de tiempo y me dio un poco de miedo meterme a confeccionar piel (hasta la fecha no la había tocado, ya os contaré cómo este año sí le echamos ganas, nos hicimos con unas buenas piezas de serraje y el resultado es más que satisfactorio), hice una "falsa cuera" a partir de antelina, a la que le di cuerpo con una tela gruesa que tenía y que utilicé como forro. El resultado es vistoso y nos gustó bastante, pero lógicamente la antelina no da una protección adecuada para las batallas así que, aunque queda aparente, no la pudo utilizar como armadura de cuero. Eso sí, sacó recursos y la utilizó con el gambesón por dentro, lo que no habría estado mal de no ser porque yo la hice tomando sus medidas sin gambesón, así que... la llevaba un tanto prieta, pero bueeeeno... mejor eso que no darle uso ¿no?. En cualquier caso, ahora que ya apaño con serraje, para el año que viene tengo intención de hacerle un coleto o cuera en cuero o serraje (ya iremos viendo qué nos apetece) y me temo que ésta se quedará "para vestir", fuera de batalla.

Como soy adicta a sacar fotos hasta de las piedras, tengo un montón del "making-off". Aquí tenéis la cuera en pleno proceso. En un primer lugar pensé rellenarla con acolchado, pero no me gustó nada el efecto del relleno cuando se lo puse y ahora tengo un montón de relleno que no uso para nada en un armario, ejem. Pero bueeeeno... igual algún día sirve para algo. Por lo demás... apufff por estos tiempos aún no había hecho los cursos de confección industrial y aún me dedicaba a hilvanar y pasar hilos, como pueden ver por los restos que quedan en la foto. ¡Ahora ahorro mucho s tiempo! Antes me costaba la vida hacer cuatro tonterías...


Yo y mi manía de probarme todo lo que hago (sí, también lo ajeno) y es que, aunque Yazston se suele portar bien como maniquí, no siempre está por casa cuando lo necesito. Aquí, con la camisa terminada (aunque sin cuello todavía, me costó animarme a hacerlo), probé el efecto de la cuera que todavía estaba en fase de elaboración. Como las mangas son desmontables, me interesaba ver cómo quedaba con y sin ellas.



 Prueba final de Yazston en casa, con la camisa y la cuera ya terminadas (y unos pantalones de chándal que no vienen al caso, es lo que pasa cuando se pilla al pobre hombre de repente, ejem). En la siguiente foto, lo tenéis en pleno Drachen, el Cabo Llamazares con la indumentaria completa y los pertrechos correspondientes.

Y esto fue lo que finiquité el año pasado. Este año, gracias a los cursos de confección industrial y a que he dispuesto de mucho más tiempo, he tenido opción de confeccionar bastantes más prendas, así que irán en otro post que subiré en breves.

¡Un saludillo!




viernes, 19 de octubre de 2012

Kimonos para el Makimura

Por estas fechas hace ya dos añitos que nos fuimos al segundo Makimura, el rol en vivo basado en La Leyenda de Los Cinco Anillos organizado por Colesterrol. 

Nuevamente, y para no perder la costumbre, hicimos reparto de tareas entre mi prima y yo. Como suelo decir en estos casos, me gusta desentenderme del tema del atrezzo porque a fin de cuentas ella siempre lo va a hacer mejor. Esta vez le encargué una máscara y un tocado. Una y otro quedaron estupendos. No es lo único que se curró esta mujer para el vivo... la máscara de Yazston también es impresionante.  Además, hizo una máscara para Diego y otra para ella. La de Diego, además, se les rompió en pleno proceso de creación y supo aprovechar las grietas para conseguir un efecto realmente bueno.

Por mi parte, confeccioné un kimono para mí, otro para ella y parte de los trajes de Diego y Yazston. Lo cierto es que es bastante fácil encontrar kimonos muy chulos y a muy buen precio por internet. Ya se sabe... más sencillo, seguramente más económico pero... menos satisfactorio. 

El patrón de un kimono tradicional no tiene gran complicación, el gran secreto para hacer que resulte vistoso consiste en encontrar una buena tela (entiéndase por una tela que quede molona, concretamente esas mismas que, a la hora de coser, son "una mala tela"). En este sentido tuvimos una suerte increíble con los cuatro trajes. La otra opción, mucho más tradicional, sería la de pintar los trajes y tal, pero no tenía intención de ponerme a hacer experimentos de ese tipo, más que nada porque nunca me he puesto a ello y no tengo muy claro cómo me puede quedar. Dadme tiempo y unas telas que no os importe perder de vista para siempre jamás, jajaja.

Para Kurumi, mi Escorpión, quise hacer un traje en rojo/granate con un obi negro, pero me encontré con ese pedazo de tela rosa a un precio ridículo gracias a los ofertones de fin de verano y, aunque intenté escaquearme, no pude. Para el de Joel, acordé comprar tela en un tono verde oscuro sin mayor complicación, pero cuando vi la suya pensé que quedaría mucho más chulo y que a ella le iría muy bien y la verdad es que así fue. El kimono de Edurne sigue el patrón del modelo tradicional japonés. Todo a base de rectángulos, abreviando. El mayor problema que encontré fue a la hora de colocar el cuello, porque pensaba hacer como con el mío... cortar al bies la misma tela del kimono y colocarla del revés, pero no sobró tela suficiente. Al final compré una cinta de nylon que hizo las funciones de forma bastante digna. Fue una solución rápida, barata y tremendamente cómoda (mucho más que cortar y colocar la tela al bies, que lleva un ratillo).



El color le quedaba increíblemente bien a Joel. Pensaba que iría con su pelo rubio, pero con el pelucón negro que se plantó, casi le quedaba mejor. Estaba muy guapa, la maldita.

Mi kimono es un poco más "chino". Me apetecía que tuviera bastante más vuelo que los kimonos tradicionales. También estreché el principio de la manga, de forma que no salga directamente del cuerpo. Me gustó bastante el resultado, sobre todo por la vaporosidad de la tela que escogí ("ir con este vestido va a ser como ir en pelotas pero tapando las partes pudendas" fue el comentario que dije cuando observé el fresquillo del viernes noche... luego no fue tan grave).



Pues hala, ahí estoy con mi kimono, al final de la partida, posando con todas las participantes del torneo. Bardo me gruñó mucho por ir de rosa pero yo, personalmente, sigo enamorada de esa tela, jajaja.

Para Diego confeccioné en tiempo record dos piezas de kimono. Una chaqueta muy sencilla en color negro (me trajeron ellos las telas y resultó ser casi idéntica a la que yo había elegido para Rober) y otra superpuesta mucho más grande y para llevar abierta (siento la carencia de términos japonésidos para todo esto... internet está plagado, pero como a fin de cuentas hice una adaptación libre de vestimentas porque era Rokugan y no Japón... pues ancho es Edo). Debido a un fallo técnico (se llevaron de vuelta las telas que necesitaba para hacer cinturones y el cuello de la parte interior), no pude terminarlo como quería, aunque al final no quedó nada mal. Compré la misma cinta de nylon en negro para hacer su cuello. La única pena de haber elegido esta cinta es que no está cortada al bies, que habría quedado mejor (los bieses que había en la Casa de las Labores eran demasiado estrechos y, si no tienen ahí, no creo que exista en otra tienda en todo Donosti). En cualquier caso, también quedó muy bien en su chaqueta. Me encantó la tela que eligieron para la parte superior. Más gordita, con mucho peso, sobria pero elegante. Hubiera querido hacerle una hakama pero, debido a la falta de tiempo, no pudo ser. Afortunadamente tenía yo una por casa que no le iba nada mal y que utilizó durante todo el evento (aunque tenía un plan B a modo de faldita por si las moscas).

 

Modas Azelaïs presenta su colección "El olor de la flor del cerezo en el otoño de Rokugan". Coñas aparte... no tengo ni una puñetera foto de Diego con su traje él solito (y en ésta le falta la chaqueta de por encima), así que ya me estáis pasando alguna, malditos, jajajaja. Es lo que tiene llevar la cámara a ratos y no saber a quién has sacado ni cómo. Gracias a todos los sufridos modelos por dejarse hacer tantas pruebas, escuchar mis farfulladas sobre las películas malas que me ponéis y por confiar en Modas Azelaïs en sus buenos y en sus malos momentos, jajajaja. Poneros guapos a vosotros no tiene mérito.

Por último, puesto que fue el que más trabajo me supuso (en gran parte por la falta de tiempo diario para hacer cosas que tenía por esas épocas), está el de Rober. Me pidió que le hiciera una chaquetilla que había sacado del cómic Drifters, de Kohta Kitano.


La chaquetilla de Rober es una adaptación libre de la que veis en esta viñeta. Mi intención era hacerle un traje típico de samurái, pero me moló mucho que él prefiriera algo diferente. La idea me gustó mucho desde el principio.

Eligió él una tela muy chula en un rojo muy vistoso. Era una tela gruesa y con mucho cuerpo. Se deshilachaba como si no hubiera un mañana y no había forma de coser y que decidiera quedarse en su sitio. En resumen, habría sido un traje muy sencillo de hacer, pero me dio muchos problemas a la hora de coser la tela. Además, feliz de mí, como compramos mucha cantidad (porque cuando fuimos a comprarla yo no había visto aún lo que él quería y le había entendido algo diferente), decidí forrar la chaqueta con la propia tela, lo cual me trajo problemas adicionales, aunque he de decir que el resultado fue bastante bueno. A fin de cuentas, tiene mucho más cuerpo que si hubiera utilizado un forro de rasete o cualquier otro tipo de tela más fina y no queda tan acartonado como con la entretela. Sin embargo, como la tela me la estaba liando parda en las mangas, al final tuve a bien pasar de forrar las piezas de las mangas, a pesar de que ya las tenía cortadas. Finalmente las reforcé con entretela de la que se pega, a fin de cuentas, en las mangas sí me interesaba dar mayor rigidez. Por otra parte, separé las mangas del traje porque me gustaba más el efecto y, aunque en el cómic van abiertas y sueltas, en el mundo real es un poco más difícil que se coloquen místicamente como uno quiere cuando hace viento, tal y pascual, así que puse remaches y cuerdas para colocar correctamente las partes de las mangas. Por cierto, que cuando llevé a la zapatería el traje para remachar, también tuvieron problemas con la condenada tela, se ve que la carga el Demonio.


El resultado final... las mangas son 100% adaptación libre, pero me gusta bastante cómo quedó y Yazston se quedó contento, que es lo importante. En esta foto, además, podéis ver la máscara que le hizo Edurne. Es brutal. Ah, y una vez más... la katana del maestro armero Savo. Faltaría.

Por lo demás, completé el traje con una chaqueta interior similar a la de Diego. En este caso, eso sí, haciendo el cuello con la misma tela cortada al bies, por lo demás no tiene mayor historia. Eso sí, se me olvidó hacerle un corte en la espalda. No importó mucho porque la llevaba por dentro de la hakama, pero se lo haré cualquier día de estos por si la vuelve a utilizar y la quiere llevar de otra manera. Además de eso, hice un obi con la tela roja infernal (ya le dije que, para eso, le habría bastado con la fajica de San Fermín, jajaja) y poco más


Me quedé con las ganas de hacerle también una hakama.  No fue necesaria, en cualquier caso, porque la que tenía él quedaba muy bien con el conjunto y andábamos bastante justitos de tiempo, como digo, por esas fechas, tenía unos horarios del Averno...
Por cierto, que Diego terminó nuestros trajes (los de Joel, el suyo y el mío, que Yazston ya tenía) con unas getas estupendas de fabricación casera. Pena que, aunque quedaban muy chulas en las fotos, eran un poco incómodas de llevar... jus, pero las llevamos mientras pudimos porque eran lo más, jajaja. En cualquier caso, está hecho también un jefe ése cuando se arranca por ahí.

sábado, 13 de octubre de 2012

Rúnicos 2011. Túnicas griegas.

La temática de los Rúnicos 2011, como muchos recordaréis, fueron las culturas de Antigüedad, dando especial importancia a Grecia y Roma. Con poco tiempo para prepararnos (por Diox, qué poco tiempo tenía yo por esas épocas) y teniendo en cuenta que la ropa de Grecia y de Roma tenía más bien poca complicación, decidí al menos hacer alguna cosilla rápida para estrenar mi nueva máquina de coser. Por primera vez ¡en años! no tocaba coser a mano. Menuda diferencia...

Entre el grupo de amiguetes nos pareció gracioso ir de dioses griegos, así que hicimos reparto de personajes y nos quedamos tan anchos. Así, Paula fue Atenea, Edurne, Hermes, Diego Hades... a mí me tocó hacer mis ropas de Artemis, las de Rober, que eligió ir de Hefesto y las de Bardo, al que le hicimos ir de Apolo. Lo dicho... como ropa fueron poquita cosa, pero en grupete dábamos bastante resultado. Nuevamente tuve que agradecer a Edurne y a Diego su labor en atrezzo. Aquí tenéis algunas imágenes:

En primer lugar, aquí tenéis a Yazston como Apolo, probándose el quitón de Bardo (y sujetándola con una cuerdecilla, no preguntéis, seguramente veréis esa cuerdecilla como apaño provisional de muchas pruebas caseras... creo que llevo años usándola para eso).


 
Rober eligió ir de Hefesto, para él hice una exómida, la ropa habitual de los artesanos, con la que normalmente se solía retratar al dios.

 
Aquí lo tenemos con la exómida y el himatión, el manto que utiliza para cubrirse. A eso añadió como atrezzo una muleta reglamentaria que utilizó para amenazar a quien le pareció. Mal rollito daba, todo sea dicho.



Para mí hice un khitón, que complementé con un arco que me prestó Diego y un carcaj de estaño repujado que me hizo Edurne para la ocasión. Aquí nos tenéis con ellos, petardeando un poco.

 
 Foto de grupo. Digo yo que quedamos resultones.


 

Finalmente aquí tenéis a Bardo, posando con sus vestimentas y un reloj la mar de anacrónico mientras se pimplaba una ambrosía en el Stick.