Os lo venía avisando y el que avisa no es traidor (es avisador), después de decirlo, pensarlo, hacer cursos en Fomento, mirarlo bien, hacer cuentas, encomendarme a varios dioses de diferentes panteones y llorar en posición fetal bajo la ducha, por fin me he dicho: "Oye ¿Y por qué no me pongo un taller en condiciones?" Y eso he hecho. Hace cosa de una semana que tengo en mis manos las llaves de mi nuevo taller, un local en Donosti, allí donde el barrio de Altza (el mío, síp, no me he ido muy lejos) pierde su nombre y empieza a ser Larratxo.
Como os podéis imaginar, esta última semana no he hecho mucho más que acondicionar el local, pintar e invertir un número indecente de horas mirando por internet maniquíes, máquinas y otras cosas que quiero comprar para tenerlo todo preparado para la inauguración que será este mes, lo que no sé aún es cuándo. Seguiremos informando.
El resto del tiempo estoy haciendo más papeleo que Astérix en las Doce Pruebas. Hamijos, si no tenéis paciencia, no os habráis un local, porque entre la licencia, la financiación y unas cosas y otras creo que me acabará dando cualquier yuyu por las esquinas. A favor he de decir que desde Fomento me están ayudando una barbaridad con todo el tema del papeleo, asesorándome con lo que tengo que hacer y cómo plantear las cosas y bastantes cositas más y al menos aquí en Donosti son una gente bien maja. Si estáis tan locos como yo y queréis abrir una empresa, os recomiendo que os acerquéis a la delegación de Fomento de vuestra zona y les pidáis que os echen una mano, porque creo que hacer lo mismo por libre tiene que ser una cosa muy loca, por no hablar de que hay ayudas para la creación de empresas que no son lo que eran, pero que tampoco están nada mal. Entre eso y nada... ya me diréis.
¿Y qué vamos a hacer en el local? Pues un poquito de todo... Voy a continuar con mi actividad en Atemporalia, realizando vestuario escénico a medida para eventos de teatro, rol, recreación histórica, ballet... etc., también voy a hacer ropa para gente más de a pie. Para quien quiera hacerse un vestido para una boda o similar. Pero también voy a dar clases de patronaje y costura y talleres de diferente tipo. Desde talleres de "hazte este vestido", talleres de "hazte tu disfraz de carnaval" o "hazte el traje de Casera para Santo Tomás" a talleres de estilo más friki, orientados a gente que no es que quiera aprender patronaje en serio, pero sí que quiera aprender a hacerse tal tipo de vestuario para un evento. Desde cosas sencillas, como capas, túnicas, etc... a cosas más complicadas, talleres para gente que ya se ha hecho unos trajes y se ha encontrado con problemas como "Cómo se ponen las puñeteras mangas de un vestido" a "No sé cómo hacer este acabado" o incluso "El drapeado, tu gran amigo". Poco a poco iré diciendo qué talleres voy poniendo en marcha y si os queréis apuntar, aquí estaremos. Por cierto, que si a alguien le interesa hacer un taller de algo concreto, que me lo comente. Estoy abierta a propuestas ;)
Con todo esto... ¿Que por qué no pongo fotos? Porque aún lo tengo todo patas arriba, pero no tardaré en ir subiendo para que conozcáis mi nueva sede :p que, por cierto, está en Bertsolari Txirrita 15 Bajo, en el 20017 de Donosti. Próximamente subiré información de los cursos y de los primeros talleres que vaya sacando ¡Animaos a venir!
Mostrando entradas con la etiqueta "Contemporalia". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "Contemporalia". Mostrar todas las entradas
lunes, 8 de junio de 2015
domingo, 14 de julio de 2013
Faldas y madres
Llevo un montón de años diciéndole a mi madre eso de "cuando quieras te hago algo", pero ese "algo" nunca tenía lugar. Supongo que a más de uno os suena la situación, ejem. Un buen día, mi madre me dijo que había visto una falda con tablas en una revista, que a ver si le podría hacer algo parecido y le dije "pues mira, déjame la revista a mano y este finde voy, echo un vistazo, te mido y nos vamos a comprar tela". Y esto es así, el "un día te hago algo" no funciona. Es como el "un día quedamos". Hay que poner fecha, motivo y hora, jajaja.
Pues bueno, eché un vistazo a la falda de la revista, hicimos un cálculo de tela que hacía falta y no sé cómo fue que de repente acordamos que también le haría un top para llevar a juego. Un poco por aprovechar la tela que iba a sobrar de la falda, jajaja. Fuimos, miramos un par de tiendas y encontramos un montón de telas estampadas súper chulas en el Peso en Pamplona. Estampadas, bonitas y fresquitas para el verano. Nos iba perfecto para lo que queríamos.
La falda ya estaba planteada, la camisa fue saliendo sola. Primero me planteé hacerla sin botones, pero luego me pareció que quedaría mejor. A las dos nos apetecía ponerle unas manguitas cortas y un cuello camisero. Como suele pasar... al final la propia tela (y la falda que ya teníamos planteada) nos llevó al tipo de camisa que le iba bien.
La verdad es que me ha gustado mucho hacer este trabajo porque... ¿os podéis creer que nunca había hecho ropa para usar a diario? He hecho disfraces, trajes de recración, trajes de fantasía, vestimenta para teatro y para ballet, pero nunca en mi santa vida había hecho ropa para salir a la calle, jajaja. Me he tenido que plantear esa clase de cosas absurdas como "¿a qué lado se pone normalmente una cremallera?" o "¿qué distancia suele haber entre los botones?"
Hace un par de findes fui a Pampona para hacer una primera prueba. Nos quedamos muy contentas con el resultado, porque la camisa le quedaba como un guante, así que se quedó lista para coser y punto. La falda le quedaba un poco justa, abrí un poquito las tablas el mismo finde, arreglé con unos hilvanes y al probarle ya vimos que le iba bien, así que este finde se lo he vuelto a llevar ya cosido y finiquitado. Le quedaba perfecto todo salvo la cintura, que ahora nos hemos pasado y le ha quedado un poco grande, jajaja, total, que me la he traído de vuelta y este lunes se la devuelvo. Supongo (y espero, porque ya tiene ganas de estrenar el traje) que ya le irá perfecta.
Pues bueno, eché un vistazo a la falda de la revista, hicimos un cálculo de tela que hacía falta y no sé cómo fue que de repente acordamos que también le haría un top para llevar a juego. Un poco por aprovechar la tela que iba a sobrar de la falda, jajaja. Fuimos, miramos un par de tiendas y encontramos un montón de telas estampadas súper chulas en el Peso en Pamplona. Estampadas, bonitas y fresquitas para el verano. Nos iba perfecto para lo que queríamos.
La falda ya estaba planteada, la camisa fue saliendo sola. Primero me planteé hacerla sin botones, pero luego me pareció que quedaría mejor. A las dos nos apetecía ponerle unas manguitas cortas y un cuello camisero. Como suele pasar... al final la propia tela (y la falda que ya teníamos planteada) nos llevó al tipo de camisa que le iba bien.
A punto de cortar. Es lo que menos me gusta, jajaja.
Falda en fase beta. Hilvanada y preparada para la prueba. Normalmente no soy fan de hilvanar nada, pero no quería que me gruñeran por exceso de alfileres, jajaja.
La verdad es que me ha gustado mucho hacer este trabajo porque... ¿os podéis creer que nunca había hecho ropa para usar a diario? He hecho disfraces, trajes de recración, trajes de fantasía, vestimenta para teatro y para ballet, pero nunca en mi santa vida había hecho ropa para salir a la calle, jajaja. Me he tenido que plantear esa clase de cosas absurdas como "¿a qué lado se pone normalmente una cremallera?" o "¿qué distancia suele haber entre los botones?"
Camisa en proceso
Hace un par de findes fui a Pampona para hacer una primera prueba. Nos quedamos muy contentas con el resultado, porque la camisa le quedaba como un guante, así que se quedó lista para coser y punto. La falda le quedaba un poco justa, abrí un poquito las tablas el mismo finde, arreglé con unos hilvanes y al probarle ya vimos que le iba bien, así que este finde se lo he vuelto a llevar ya cosido y finiquitado. Le quedaba perfecto todo salvo la cintura, que ahora nos hemos pasado y le ha quedado un poco grande, jajaja, total, que me la he traído de vuelta y este lunes se la devuelvo. Supongo (y espero, porque ya tiene ganas de estrenar el traje) que ya le irá perfecta.
Detalle de la camisa, ya terminada. Encontré unos botones bastante chulos en La Casa de las Labores, en Donosti. Al principio no me terminaba de convencer cómo iban, pero la verdad es que le quedan estupendos.
Traje finalizado. Una vez más, tengo que pedir perdón por mis malos apaños con el maniquí, jajaja. La parte de arriba ni tan mal, pero la falda está raruna porque tiene una silla debajo. Algún año compraré un palo para la Gertru y todo mejorará, espero. De momento, con la silla pierde bastante vuelo y queda bastante deformada. En cualquier caso, creo que podéis haceros a la idea del efecto final.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

