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miércoles, 24 de febrero de 2016

Rapunzel, Rapunzel

Lo prometido es deuda. A veces, claro. Depende del tiempo que haya y blablabla :p

Hace un par de entradas os comenté que estuve haciendo un trabajo muy chulo para una pareja de novios. Para no hacer una entrada kilométrica, hoy empiezo con el traje de Ana.

Ana y Mikel querían una boda muy diferente, con todos los invitados disfrazados. Ellos habían elegido ir de Rapunzel y Flynn y llevarían con ellos a su preciosa nena vestida de Campanilla.

Ya en verano quedamos para ir poniendo las cosas en común y ver cómo querían sus trajes. Y es que hacer un cosplay parece un tema sencillo hasta que te metes en harina y te das cuenta de que no tienes claro qué tejido puede ser el más adecuado, e incluso qué color es el que más ajusta con el del personaje. Sobre todo porque en personajes de dibujos animados muchas veces el color varía en diferentes escenas y porque, claro, a la hora de buscar determinado tejido en determinado color y que encima combine con otros, la cosa se complica bastante ¿De qué color es el vestido de Rapunzel? ¿Y el corpiño? ¿Rosa? ¿Lila? ¿Morado? A Mikel y a Ana les preocupaba que el dibujo de los tejidos de Rapunzel identificara al personaje y también les preocupaba que los trajes pudieran parecer disfraces del chino. Y en ambos temas estábamos de acuerdo.

Al lío: Ésta es Rapunzel y esto es lo que queremos conseguir. Nada de disfraces del chino ni vestidos bien hechos pero que no identifiquen al personaje.

En un primer momento la idea era utilizar en el corpiño un tejido de tapicería que nos había gustado bastante y se ajustaba bastante al estilo del dibujo de la película, pero Mikel localizó una web en la que directamente te imprimen el tejido que quieras con el diseño que elijas (Aquí tenéis la página, que sé que unos cuantos le queréis echar el ojo... Eso sí, cuidadín, porque los tejidos no son caros, pero entre gastos de envío, aduana y tal, eso sube bastante). Como sucede siempre en estos casos, ya había alguien que previamente había encargado y diseñado el dibujo del vestido. Además, había diferentes personas que habían subido fotos con su traje realizado con diferentes tejidos, así que podíamos ver el efecto que causaba la tela en unos y otros. Me decidí por escoger el tejido de algodón para el corpiño, y el crêpe para el triángulo de la falda que tiene el mismo dibujo.

Al tener seleccionados ya estos tejidos, esperé a recibirlos para comprar el resto, para que estuviera dentro de la misma gama. Para la falda escogí un crêpe morado con un brillo y una caída muy bonitas, mientras que el corpiño lo completé con una tela violeta en algodón que compré para las mangas. Un bies rosa, un cordón y un lazo del mismo color y una puntilla completaron el conjunto. Las enaguas las cosí a la cintura de la falda, como si fueran el forro, para que fuera mucho más cómodo llevarlas y no se movieran de su sitio. Al principio probé con una tela de poliéster finita, pero resultó ser bastante incómoda, daba calor y hacía ruido al andar, así que la cambié por otra tela de algodón, que daba más cuerpo. La puntilla que puse a las enaguas iba a juego con la del corpiño.

Cortando el corpiño. Como veis, la tela es genial. En un cosplay como éste es muy importante que el motivo sea original, así que hay dos opciones: pintar o comprar hecho. Pintar suponía un buen rato más, en el mejor de los casos :)

Una vez conseguido el tejido, identificar el resto me trajo menos problema. La vestimenta en las películas de Disney es tan genial que se ve todo tipo de detalles, como dónde están las costuras de cada traje. Sin embargo, a la hora de adaptarlo, a veces conviene hacer algunos cambios dependiendo del tejido que tenemos. La falda de Rapunzel, por ejemplo, tiene siete piezas en la película, pero la tela de la falda era muy delicada y preferí simplificarlo, lo dejé en cinco, tres para el delantero (aquí era necesario, por la pieza con el motivo) y dos en la espalda, básicamente porque me pareció más cómodo poner aquí la cremallera, ya que Ana quería unos bolsillos ocultos laterales.

Cortando la falda, las dos piezas del delantero en crêpe por un lado y las dos de la espalda por otro. Junto a éstas, la tela estampada que compramos para el delantero y el dibujillo que siempre me gusta imprimir para tener a mano :p


Lo mismo me pasó con el corpiño... Atarlo por delante no es nada cómodo y como no estamos haciendo recreacionismo... Preferí que el cordón de delante fuera de "falsillo" (aunque lo pueda usar para aflojar o ajustar el corpiño si lo necesita). En la espalda puse una cremallera invisible para que le resultara mucho más cómodo vestirse.


Corpiño y falda en dos fases de evolución. Al principio preferí dejar el escote bastante alto hasta probárselo a ella, para ver cómo le gustaba más. En ambas fotos está antes de cortar. Como el remate iba a ser con un bies me daba igual cortarlo antes de colocar el bies y la puntilla sin que esto me impidiera poner el forro, los agujerillos para el cordón, etc. En la primera foto veis que la pieza central de la falda era más ancha al principio, luego la estreché al gusto de Ana. En la segunda, además de las mangas, el cordón y tal, también veis que tiene ya hechas las enaguas, que le dan más cuerpo a la falda y dejan asomar por debajo la puntilla.

 
Mangas de farolillo en fase uno. Colocando las cintas para coser.


 
Poco después, las mangas ya cosidas y con una goma para ajustar, por eso de la comodidad.
Terminado y preparado para la futura novia: El escote ya estaba recortado un poquito más bajo, el corpiño estaba rematado con el bies y la puntilla y le puse las mangas largas bajo las de farolillo. Me volví un poco loca mirando telas para hacer estas mangas hasta que di con la solución más obvia: comprar unas medias de niña rosas. Eran del color adecuado y se le adaptarían al brazo muchísimo mejor que cualquier manga que le fuera a hacer en encaje o tul, que fueron mis primeras opciones.

Cuando me enviaron las fotos, flipé mucho con el resultado final. A Ana le quedaba genial ir de Rapunzel porque es un personaje que le pega 100% Como veis, aparte de que es muy guapa, tiene una melenaza rubia estupenda. A eso se añade que la peinaron y la maquillaron realmente bien, hasta el ramo de flores quedaba perfecto con el conjunto ¿Qué os parece?



El maquillaje, el peinado y las flores ayudaron a conseguir que Ana pareciera una auténtica novia de cuento. El resto, la percha y tal (y el novio, claro, del que hablaremos otro día), la trajo ella de casa ;) Oier Aso de Artefoto supo captar la esencia de la boda en unas fotos más que estupendas.

lunes, 8 de octubre de 2012

Efeyl 2009: Fantasía Medieval



Efeyl 2009 fue la última edición de este mítico rol en vivo, a la que decidimos acudir masivamente un grupete de amigos, escogiendo una facción nueva en partida: los Eoshen.

Los Eoshen (Lumstal) eran un pueblo de fanáticos religiosos del sol. Aquí se nos ve en pleno ceremonial con las vestimentas que diseñé y confeccioné para la ocasión. Podéis ver a Marcus (a la izquierda, con su traje de soliarca), a Joel, también vestida de soliarca y a Bardito, con su túnica de monje. Las mangas quedaron así de largas a petición suya. El efecto quedaba bastante chulo. En el centro y de pie estoy yo con un corset que finalmente me prestó Rhiwen... una vez más, llegué al vivo con mi ropa por terminar, un clásico. En ese caso me dio pereza terminar mi traje in situ, más aún cuando Rhiwen me ofreció su corset. En cualquier caso, juro que es el último vivo al que llego con cosas por terminar ¡y no pienso repetirlo! es infernal.


Tras recibir algunas directrices por parte de los másters, nos encargamos de crear una estética y una identidad para este pueblo de desquiciados fanáticos del sol. En el grupete estábamos gente bastante apañada que pudimos idear poco a poco todo lo necesario, desde los símbolos que diseñó Bardito a los brazaletes de Joel, a la que también debo el impresionante casco que me hizo como Soliarca principal. Me fastidia que quedaron en el tintero un montón de ideas impresionantes, pero como sucede a menudo en estos casos, cada cual andaba saturado con sus cosas y no pudimos hacer más, aún así, creo que el resultado general fue bastante chulo. Al menos conseguimos una estética que nos diferenció de las otras facciones y que tenía mucha potencia en juego. Mi parte consistió en diseñar y coser las ropas de los soliarcas (Joel, Marcus y yo) y del monje (Bardo).

En un primer lugar, los másters nos dejaron claro que los colores predominantes de Lumstal debían ser el rojo y el dorado. La combinación nos pareció poco menos que horrorosa, pero a efectos de juego la verdad es que resultó muy llamativa, cosa que nos venía bien. Enviamos varias ideas de vestuario que no parecieron ser muy del agrado de los másters. Al final, nos pusimos de acuerdo cuando supimos que su idea era tirar hacia una estética de magos del Wow, que nos pareció estupenda.

Una vez decidido esto, planifiqué las vestimentas de mi personaje, Thessalia Dor Bhaal y de los sacerdotes.



La idea inicial del traje de Thessalia incluía un atrezzo bastante interesante a base de hombreras y una especie de rayos que salían por la espalda. Como el equipo de atrezzo ya tuvo bastantes complicaciones con lo suyo, al final hubo que dejar esto para otro momento. Penita, porque hubiera molado. A la izquierda, foto twenty de una servidora con su traje en proceso.


Resultado final del traje de Tessalia. Por alguna misteriosa razón que no alcanzó a comprender, en esta foto falta la hebilla estupenda que me hizo Joel Gûre, sigh. Penita, porque era preciosa.

La idea para el traje de Bardo la aportó él mismo, que propuso llevar algo similar a la túnica de Gaara en Naruto Shippuden. Molona, resultona y para toda la familia. Cambiamos las mangas, haciéndolas más anchas y más largas, a elección suya.

La túnica de Bardo estaba basada en la de Gaara en Naruto Shippuden. La verdad es que le quedaba genial al personaje.

 
Otra imagen de los Eoshen en plena faena. Aquí se puede ver el pedazo de casco que me hizo Joel, quien también nos hizo unos brazaletes y unas hebillas impresionantes, además del colgante que lleva Bardo. ¡Así es muy fácil molar!


Me quedé con las ganas de llevar mi corpiño en Efeyl, así que lo terminé a tiempo para el Crónicas de Hyboria del año siguiente. Aquí me tenéis con cara de pánfila.

Y eso es todo por hoy, nos leemos otro día. Besitos!