Mostrando entradas con la etiqueta Recreacionismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recreacionismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de mayo de 2015

Casacas y más casacas

Hace unos meses os comentaba que había estado echando una mano a Antonio con la confección de las casacas de la Tamborrada. Eché una mano, sí, pero sobre todo aprendí un montón, Antonio lleva ya una pila de años a sus espaldas cortando y cosiendo una cantidad loca de casacas todos los años, así que no se me ocurre mejor manera de aprender que la de ver, tomar notas y, sobre todo, coser mucho.

Poco después y con motivo del Rol en Vivo de 7º Mar ambientado en Montaigne que se celebró hace muy poquito en Sigüenza, recibí un par de encargos de casaca y chupa (joupe) que me permitieron poner en práctica todo el aprendizaje. El primero de los encargos lo finalicé hace ya bastante pero no la había enseñado hasta ahora. Para empezar, porque ya sabéis que soy un desastre llevando esto al día, pero sobre todo porque no me gusta publicar encargos antes de que los hayan estrenado. El otro encargo ya sí lo terminé poquito anes del evento.


Se trata de dos encargos de casaca y chupa, pero estilísticamente tienen poco o nada que ver. La primera es de tipo militar y estilo casi napoleónico. La casaca, con alamares y botones decorativos, mangas falsas vueltas y cuello de tira, lleva el cuerpo en blanco roto y el cuello y las bocamangas en azul marino. La chupa interior tiene el delantero en paño y la espalda en forro, el cuello es a la caja y tiene los mismos botones que la casaca. La tela de paño es la misma de las mangas y el cuello de la casaca.


El segundo conjunto es de estilo más de corte. Las casacas militares a lo largo del XVIII se fueron adaptando para la moda civil y se fueron enriqueciendo con todo tipo de detalles y telas costosas, creando un estilo propio que se fue diferenciando de la casaca militar. El corte se fue estilizando marcando el pecho y trasladando el bajo hacia la espalda, dando más vuelo detrás con aberturas y fuelles. Esta casaca la realicé con una tela de brocado en un gris azulado con forro en rojo, y botones ornamentales. Lleva grandes bolsillos laterales y fuelles en los laterales de la espalda. El cuello es de tirilla y la manga falsa vuelta. La chupa interior, con cuello mao, es de un gris azulado más caro, con forro igualmente rojo, con falsos bolsillos y botones similares a los de la casaca, en diferente tamaño.


Espero que os gusten ambos modelos. Las fotografías caseras... pues eso, son caseras, y las otras, se las debo a Dídac y a Sergio, por hacerme los encargos y posar así de guapos, así como a Javik, que no es la primera vez que le tengo que agradecer ese pedazo de fotos que hace en los vivos, preciosas.



martes, 5 de agosto de 2014

Pon un Landskenete en tu vida... o dos

Hace ya un tiempecillo que me encargó Ancizu unos trajes de Landskenete. Uno para él y otro para Elro, que sería un regalo entre muchas de las personas que estuvieron en el Tercio del Drachen, como agradecimiento por el esfuerzo que le supuso organizar la aventura de los Tercios en Alemania durante tres años.

El caso es que, con el año tan puñetero que he tenido entre curro, prácticas y tal y como querían los trajes para el Drachen, los he ido dejando para el último momento y hasta Junio y sobre todo, Julio, no me he podido poner muy en serio. Como pasa con todo, luego me he tenido que pegar una currada fina, pero el trabajo ha merecido la pena, en general me quedé muy satisfecha y ellos también o al menos eso me han dicho, jajajaja. Por otra parte, retrasar el encargo me ha venido bastante bien. Eran trajes bastante complicados y la verdad es que no habrían quedado de la misma manera si no hubiera pasado mi tiempo en la sastrería. Los ojales y sobre todo, los acabados de ambos trajes habrían quedado bastante peor si los hubiera hecho hace unos meses y bueno, la chaqueta de Elro, al final es casi todo sastrería. La de Ancizu lo es sobre todo en los acabados.


Elro me facilitó la imagen de la izquierda para tomar como modelo. Como veis, está claramente basada en uno de los dibujos del grabado que veis a la derecha (concretamente el segundo de arriba, empezando por la izquierda), aunque el del grabado lleva más acuchillados y un esquema diferente de colores. Procuré ajustarme sobre todo al acuchillado de la miniatura y tuve que hacer alguna variación con respecto a los colores.

Javi me dio cancha para hacer lo que me pareciera. Eso siempre es una gozada porque te da la opción de experimentar y de adecuarte también a lo que tienes. Elro, en cambio, sí me dio una sugerencia para que me basara en ella. A simple vista me pareció que sería bastante similar cambiando algunas cosas. En la práctica me encontré con que, sobre todo la chaqueta, necesitaba un tipo de trabajo muy diferente y eso, algún arreglo que no habría podido hacer si no fuera por lo que he aprendido con Antonio. Aunque también es cierto que al final tiras con lo que sabes, así que supongo que lo habría terminado, pero el resultado habría sido diferente.

Doublet de Ancizu en fase beta. Ante la imposibilidad de encontrar un paño decente, compré un fieltro bastante majo hace unos meses. Sin embargo, Antonio tenía en la sastrería algunas telas del paño que usa para la tamborrada que me dejó a buen precio. La calidad de las telas es impresionante. Es muy difícil encontrar paño de tan buena calidad en tienda y no hablamos ya si queremos variedad de colorido. Me parece a mí que a partir de ahora voy a hacer muchas cosas de paño. La parte interior es de lino. Las chaquetas van completamente forradas en lino para poder hacer el acuchillado. Los pantalones sólo lo llevan en la parte superior, también por mejorar la comodidad.


 Las mangas de los trajes de los Landskenetes son casi lo más llamativo que tienen -junto a las coquillas, que son otro mundo, jaja-. Para hacerlas, hay que hacer tres mangas con forma de trapecio. Las interiores se ajustan en la parte superior a la medida del contorno de sisa, con un par de centímetros más para darle amplitud, si sois muy quisquillosos como es mi caso. El largo de manga y el puño tiene que ajustarse a la persona que lo va a llevar. Sobre esta, se cose una segunda manga bastante mayor -un 60% aproximadamente según ponía en los documentos y fue esa medida a la que me ajusté-, tanto de largo como de ancho. Ésta se une en diferentes puntos a la primera manga para hacer varios abullonados, tantos como queramos. La tercera manga es la de paño. Su forma dependerá del resultado que queramos conseguir. La de Ancizu tiene el largo de la manga grande pero el ancho de la primera manga. Así, en las zonas donde va unida, se estrecha y donde va el acuchillado, gana más volumen. Las mangas de Elro ya tienen más enjundia y no sé si me he explicado bien con las de Ancizu, así que no os voy a volver más locos, jajajaja. Si queréis, otro año lo explico con más calma y dibujitos.


Por otra parte, tengo que agradecer a Shin que me pasara hace un tiempo unos archivos con esquemitas y fotografías de cómo hacen su ropa los Landskenetes del Drachen. Todo en perfecto alemán, eso sí, pero con unas fotografías y dibujos bastante claros. Me vinieron bien sobre todo para hacer el traje de Ancizu. Para el de Elro, tuve que tirar bastante más de inventiva, pero ver cómo trabajan ellos te ayuda a saber por dónde tirar con la inventiva. Por lo demás, mirar unos cuantos archivos de Pinterest y algunos blogs bastante majos que estuve indagando (y cuyos enlaces están en mi comatoso ordenador, así que tendremos que dejarlo para otra vez), me vinieron muy bien para ver diferentes formas de hacer las cosas intentando ceñirnos al máximo al rigor histórico.

Con todo, no os doy más guerra y os dejo unas fotillos. Tenía más del proceso previo, pero, como no me canso de decir, están en mi pobre portátil que Dior guarde en su gloria. A ver si hay suerte y podemos recuperar algo de ahí dentro. Por lo demás, ahí os dejo unas cuantas fotillos de los trajes acabados. Espero que os gusten:























Delantero y espalda de la chaqueta de Elro. Como veis, es un chaleco cruzado con solapa. Tal y como veíais en la miniatura, él quería que el acuchillado empezara solamente a partir del antebrazo. En general me ceñí bastante al original, si bien tuve que hacer algún cambio en el colorido para poder aprovechar las telas que tenía Antonio en la sastrería. Las cosas como son, eran bastante mejores que las que se pueden comprar en cualquier sitio. La blanca y la naranja sí son de otro distribuidor, de todas formas.



 Delantero y espalda de la chaqueta de Ancizu. Es un modelo muy utilizado por los Landskenetes y la verdad es que queda muy llamativa. Las mangas completamente acuchilladas y la chaqueta cruzada con escote cuadrado es un clásico en el campamento Landskenete. La diferenciación entre unas y otras se da en el acuchillado, la distribución de las zonas abullonadas en las mangas o el esquema de colores. En este caso, y como me dieron opción a hacer lo que quisiera, me decanté por un esquema de color acuartelado, que siempre queda vistoso. 
 


















Pantalones de Ancizu y de Elro. En los de Elro me ceñí a los cortes de la miniatura, el de Ancizu fue corte libre después de estudiar varias fotografías por ahí, jajajaja. Las coquillas son una de las cosas más graciosas que he cosido nunca. Me daba un poco de yuyu cómo colocarlas y cómo iban a quedar después, pero son más agradecidas de lo que parece. Eso sí, también os digo que primero me probé yo la primera que hice y bueno, es así como curioso mirarte en el espejo y verte con "eso" entre las piernas, jajajaja. La de Ancizu lleva un lacito y todo. Me pareció tan gracioso que estoy amenazando con hacer llaveros de coquillas. Si alguien quiere uno, que avise, tengo bastantes recortes de paño y lino guardados, jajaja.

Finalmente, como os podéis imaginar, este tipo de ropa tan rota queda mucho mejor puesta y más aún cuando los propietarios son gente con tan buena planta, así que ahí tenéis unas fotos estupendas que me pasaron Elro y Raisah:

Les pedí que se hicieran alguna foto juntos y otra por separado y, como son amor, así hicieron. Aquí tenéis a estos mozos recios en la puerta del campamento Landskenete. La cara que tuvieron que poner los Landskenetes originarios al verlos aparecer tuvo que ser la risa.



  Foto de perfil. La coquilla de Elro da miedo, jajaja.

Ancizu ahí todo estupendo y dándolo todo en la puerta del campamento Landskenete

Y aquí tenéis a Elro posando como la miniatura. Un crack. Gracias a los dos por rellenar tan bien los trajes, 
¡así da gusto!

sábado, 2 de noviembre de 2013

Coser con Janet Arnold

Como toda persona que intenta hacer ropa de época de la mejor manera posible, a la hora de confeccionar vestimentas para recreación, procuro documentarme de la mejor manera que puedo. Como se suele hacer en estos casos, una tiene sus documentos guardados, sus páginas de internet de cabecera (de las que algún año habrá que hablar también, como de tantas cosas) y libros mejores o peores. Aunque en estos tiempos que corren, que tenemos acceso a miles de cosas a través de internet y podemos comprar cualquier libro a través de páginas varias, tampoco contamos con tantas herramientas y éstas son más reducidas cuanto más retrocedemos en el tiempo a la hora de recrear. Me refiero a que tenemos toda clase de información, patrones, fotografías, artículos y demás sobre los años veinte, pero si tiramos al siglo XV, no hay tanto y si nos vamos yendo para atrás, pues cada vez menos. Hay fuentes estupendas y buenos estudios sobre cómo se vestía la gente en determinada época, pero cuando queremos recrear nos encontramos con dificultades varias, como qué tipo de costura se realizaba para tal cosa, cómo realizaban los patrones o de cuántas capas se compone un traje. Muchas veces no tenemos más información que un artículo en el que se habla de la vestimenta de tal o cual personaje, sin profundizar, especificando quizá materiales y tal, cuál fue el sastre y cuáles fueron los costes, pero no costuras o medidas y de patrones ya ni hablamos. A veces contamos con una pintura, pero normalmente el pintor tampoco se mataba por mostrar todos los entresijos del modelo. Tanteamos, por tanto, a ciegas, como quien dice. Y sobre todo, de segunda mano, de lo que otros nos describen y tirando de la maña que una tenga para sacar un patrón lo más cercano posible a lo que debía de ser el original, cuando no puede acceder a éste. Y cuando una va a un museo del traje, normalmente no le dejan toquitear todo de arriba a abajo, tsk.

Patterns of Fashion 3 es el primer (y técnicamente único, puesto que el resto no los tengo en carne y hueso, sino en espíritu) libro que cayó en mis manos de Janet Arnold "la Arnold". Es tan bonito que hasta mi gato le metió un mordisco (qué salado es, brrr).

Aún así, de vez en cuando tenemos la suerte de encontrar publicaciones realmente buenas, que cuentan pormenorizadamente todos los datos del mundo y en este sentido, creo que todos los devotos de la Historia de la Moda acabamos oyendo hablar tarde o temprano de Janet Arnold. Siempre había oído hablar de lo maravillosos que eran, así que hace ya bastante tiempo decidí coger uno para ir valorándolo y como por tema del Drachenfest me toca confeccionar bastante vestimenta de los siglos XVI-XVII, opté por el tercero, "The cut and construction of clothes for men and women, C.1560-1620" ¡En cuanto cayó en mis manos me quise casar con él! Jajaja. Janet Arnold fue historiadora de la indumentaria además de conservadora, de manera que tuvo libre acceso a una infinidad de vestimentas que a todas nosotras nos encantaría toquitear y, a diferencia de otra mucha gente que toquitea esas vestimentas... ella decidió dejar un impresionante legado. En sus libros hay toda suerte de fotografías y dibujos de los patrones a escala (con una cuadrícula para poder reproducirlos cualquier persona de a pie en su propia casa, donde sólo queda aplicar las medidas del interesado... et voilà!). Sin embargo, lo realmente fascinante son las explicaciones, donde pormenoriza toda clase de detalles: tipo de costura, rellenos, tejidos empleados y disposición de estos, forros...  Hay tantas cosas, con tanto detalle y tanta exactitud que, maldita sea, si no os habéis hecho ya con los libros, ponedle remedio ya. No sé, mañana, en un rato, ya mismo, en amazon, no sé, jajajaja. A día de hoy tengo todos sus libros en PDF, pero tengo toda la intención de legalizar nuestra relación para que pasen a decorar mi estantería y que los pueda toquitear como está mandado.


Mirad qué cosa más bonita y cuánto detalle. Todos los entresijos quedan a la vista.

Aunque los tengo desde hace una temporadita larga, hasta fecha muy reciente no he hecho mucho más que leérmelos y releérmelos, mirar las fotografías y estudiarme los patrones, jajajaja. He utilizado detalles, pero no he tenido la necesidad de utilizar un patrón directamente extraído de ahí, puesto que por época o por personaje, no me han pedido ni he hecho para mí nada para lo que pueda adaptar directamente. Sin embargo, hace poquito me hicieron un encargo que me puso en bandeja tomar uno de los patrones como base, aunque la idea era transformarlo y adecuarlo a los gustos de la persona que me hizo el encargo. Aún así fue un lujo tomar como referencia uno de los modelos del libro. Leer y mirar dibujos está bien, mirar cuadros y leer artículos también, pero creo que no se puede entender de verdad cómo es y qué busca (qué quiere ser de mayor y cómo se ve en el espejo!!! jajaja) un patrón del siglo XVI, por ejemplo, hasta que una se mete en harina y lo hace, lo adapta, lo mira en el maniquí, se lo pone a una persona y mágicamente esa persona de repente tiene "el cuerpo de un tío del XVI", por así decirlo. Me estoy poniéndo metafísica. O modo "señora que lee novelas rosa" on, no sé, se me va un poco la pinza, pero creo que muchas de vosotras que coséis sabéis a qué me refiero, jajajaja. Al resto, os recomiendo que os pongáis al tema y de verdad que, aunque hay libros estupendos por ahí, no conozco mejor referencia que éstos.

Pero si los dibujos son bonitos y con detalle... los patrones ya son la polka en verso. Ahí los tenéis, a escala, con cuadrícula y con toda suerte de indicaciones.

Próximamente subiré unas fotos del encargo que os comento, para mientras... buenas noches y que disfruten ustedes del fin de semana largo, que viene como caído del cielo.

lunes, 5 de agosto de 2013

Sayas, Pellotes y un poco de Historia

En mi post anterior comentaba que estamos de sorteo (para los que no os habéis apuntado todavía... aún quedan quince días, aprovechad :p) y la prenda que ofertamos es una saya medieval. Nos hemos decantado por esta prenda porque es un básico que nunca viene mal, tanto para recreacionistas, como para roleros y para teatro. Se puede llevar tal cual o superponiéndole prendas tales como con un pellote, una sobrevesta, un brial, una saya encordada, capas, etc. Recordemos que en la Edad Media, si algo se estilaba, era la superposición de prendas (lo que siempre me recuerda a ese compi que tuve que aseguraba que no había nada tan calentito como el jersey de nickis, el cual había desbancado al de lana de toda la vida, pero vaya, que no viene al caso).


La saya que viene en la foto, sin embargo, es un encargo que me hicieron hace muy poquito para la feria medieval de Estella (que este año ya ha terminado, pero suele ser en torno a la tercera semana de julio y es más que recomendable). La chica que me hizo el encargo quería darle un buen uso porque le habían dicho que podría participar montando a caballo en las recreaciones, vamos, que "se le iba a ver", así que quería un traje históricamente correcto. Después de mirar varias fotos y valorar opciones, se decantó por una saya y un pellote y me dio el alegrón del mes, porque tenía yo ganas de hacer un pellote, jajaja.


El pellote fue una de las prendas más utilizadas durante el XIII y buena parte del XIV, y tuvo un uso muy fuerte en la zona de Castilla, aunque fue una prenda utilizada en todo el occidente medieval. Se utilizó tanto para hombre como para mujer. El pellote es básicamente una prenda que se superpone a la saya, como si fuera una sobrevesta cerrada por los laterales y con unas escotaduras de mayor o menor amplitud para dejar paso a los brazos. En determinados momentos se llegaron a hacer aberturas tan grandes que la parte central se reducía a una simple tira, lo cual se dio solamente en las clases más altas de la sociedad, seguramente porque no tenían ningún problema en enseñar lo rico que era el tejido y el trabajo de la saya interior.

El pellote podía estar confeccionado en diferentes materiales, siendo, como en casi todo, los más extendidos, el lino y la lana, aunque las altas clases sociales podían permitirse tejidos más suntuosos, como brocados de seda e incluso bordados en oro. Tampoco era infrecuente que estuviera forrado en piel (de lo que se supone que deriva su nombre).


Alegría y despiporre, el pellote de Fernando de la Cerda estaba realizado en brocado de seda, con hilos de plata y oro y forrado con piel de conejo. Como veis, las escotaduras laterales son tan grandes que el centro es una tira. Lo vemos en la foto y parece muy bonito, pero la cruda realidad es que los laterales tienen que quedar caídos y colganderos, a modo de alforja y yo no sé si esto favorece mucho para el dinero que se tuvo que dejar este señor. Y a esto, señores, es a lo que me refiero cuando digo que sí, podemos intentar recrear, pero tenemos que tener en cuenta que mucho de lo que se hacía antes está tan en contra de nuestros cánones actuales estéticos que no nos quedaríamos nada contentos con el resultado. Lo cual no quiere decir que no se puedan rescatar patrones de otras épocas que sí encajen mucho más con nuestros gustos. El pellote más cerrado, sin ir más lejos, a mí me encanta. Y cada cual puede hacer lo que quiera y más le convenza, pero desde mi punto de vista es mejor utilizar patrones más acordes con nuestra estética que hacer uno que no nos guste y luego intentar apañarlo para que nos favorezca más, que también se estila mucho. De esto ya me extenderé más en otro post, porque así, en un pie de foto, no termina de quedar ni medio normal, oigan.


Dos señoritas (o más bien, señora una, a juzgar por el velo y señorita la otra, que va "en pelos") llevan pellotes sobre sus sayas. Como veis, la señora lleva un pellote muy cerrado, mientras que la otra lleva escotaduras bastante amplias, aunque ni muy lejanamente llegan a la amplitud de las del pellote del señor de la Cerda. Me parece interesante destacar que ésta última lleva además un cinto para ceñir su saya, me resulta interesante porque en las recreaciones se suele ver más al revés, el cinto sobre el pellote, cuando creo que así tiene que quedar mejor. A fin de cuentas, el pellote es una prenda bastante suelta, mientras que una saya puede ser más ajustada.


Después de valorar varias imágenes, me decanté por hacer el pellote siguiendo un patrón bastante famoso, el de Leonor de Castilla, realizado a mediados del XIII. Como el presupuesto no nos daba (nunca da, no sé por qué :p) para comprar seda y bordarla en oro, nos decantamos por hacerlo en lino, que queda perfectamente acorde con la época y más viable para el bolsillo. Eso sí, modificamos el escote en forma de llave en favor de uno redondo como el de la imagen superior, básicamente porque la saya la queríamos hacer con el escote en forma de llave y la superposición no queda muy bonita (y de haberlo hecho al revés, la saya habría quedado un poco sosa)


Voilà el famoso pellote de Leonor. El suyo era de seda y oro y el nuestro... pues no, qué le vamos a hacer. Es una pena que en las películas con presupuesto no se vea este tipo de prendas. No digo que tengan que ser de seda y oro, tampoco hace falta, pero sí una imitación decente de este tipo de tejidos (imitación un tanto imposible de encontrar en las tiendas de telas conocidas, por lo que es algo de lo que los que hacemos ropa para recreaciones prácticamente desistimos). Por desgracia, este tipo de prendas no encaja con la idea que el público tiene sobre la Edad Media (que viene más del siglo XIX), por lo que la Edad Media sale muy maltratada en general por el cine.

Planificado el pellote, nos pusimos con la saya. Aquí hubo poco que decidir, salvo tres cuestiones: el vuelo que debía llevar la saya, la forma del escote (que se determinó que sería en forma de llave para que quedara más resultona) y la forma de las mangas. En este tema ha habido muchas peleas violentas, lágrimas y lo de más allá en el territorio peninsular. Y es que una cosa es cierta: en Castilla y Aragón prácticamente no existieron las mangas acampanadas en este periodo, pero es que... las acampanadas son más vistosas, es lo que hay. Además, ¿quién no ha querido de toda la vida de Dior hacerse un traje medieval con mangas acampanadas?

En nuestro caso, no hubo mayor discusión. A la chica que me encargó el traje le gustaban más las mangas acampanadas. A esto sumamos que la feria medieval para la que quería el conjunto se desarrollaba en Estella, perteneciente al Reino de Navarra, que no al de Castilla. El Reino de Navarra, durante el siglo XIII, con la aparición de la dinastía de Champaña (condes de Champaña y Brie y reyes de Navarra), documenta una fuerte influencia de Francia que ya había sido bastante potente en tiempos anteriores por la elevada población de franceses que había en el Reino, como consecuencia de su paso por el camino de Santiago (la ciudad de Pamplona, sin ir más lejos, contaba con la existencia de dos burgos de francos: el de San Cernin y el de San Nicolás).

La influencia de la moda francesa en Navarra se hizo más que evidente y el gusto por las telas y los diseños franceses se evidencia en múltiples esculturas (San Martín de Unx, Tudela... etc.). Las mangas amplias tienen bastante desarrollo durante este siglo y el siguiente en Navarra, así que no queda en absoluto fuera de lugar realizar nuestra saya con este patrón de manga que tuvo bastante profusión en el resto del panorama europeo.

Una vez finiquitada la valoración de cómo íbamos a hacer el traje, sólo quedó ponernos manos a la obra. El patrón de colores lo determinó la chica que hizo el encargo y, como andábamos justas de tiempo, tiré de telas de "fondo de armario" o de "fondo de cajón", más bien. Para la saya utilizamos lienzo de algodón, que se quedó en el propio color crudo de la tela. El algodón no tuvo tanto uso como el lino en la Edad Media, pero tampoco fue tan infrecuente, si bien era más popular entre musulmanes, hay suficiente documentación sobre el uso de algodón durante esta época. Para el pellote teñimos en color burdeos una pieza de lino que tenía guardada "para por si acaso".

Terminada la saya, haciendo probatinas de "cómo iba a quedar el pellote, antes de hacer las aberturas laterales y el escote, por eso de poner un poco del "making off". La combinación de colores quedaba muy chula, aunque granate-blanco es una combinación con pocas sorpresas: o queda bien, o queda bien :p.


Y bueno, después de toda esta paliza que os he metido, ahí va el resultado final. Bueno, final tampoco. Faltaba por coser una pasamanería en el pellote (ésta ya de poliéster, eso sí, andábamos justos de tiempo y la mayoría de las cosas que venden en algodón y tal son bastante cutrosas... y la verdad es que la que elegimos quedó muy, muy chula) ¿Por qué no hay fotos del pellote terminado? Pues... haberlas, haylas. El problema es que las hice antes del planchado final, y la verdad es que la pasamanería, antes del planchado, queda muy fea, qué queréis que os diga. Sobre todo la pasamanería que tiene relieve, los galones y tal aún quedan más presentables. Las fotos son horrorosas, parece un acabado del chino, así que las reservo en mi biblioteca personal de los horrores ¿Por qué no hice fotos después de planchar? Hombre, pues ya se sabe... porque una es un desastre. Planché, empaqueté y finiquité. Así son las cosas y así se las hemos contado, juaz. Por quedar... quedaba mejor con la pasamanería, más acabado. Es que al ser de un color plano, si no, queda un poquito mustio. Pero vamos, que ahí os dejo las fotos, espero que gusten :)

























Saya finiquitada y saya con pellote. Decidimos recortar el largo del pellote porque así ganaba más volumen gracias al cuerpo de la saya. Era más frecuente que fueran más largos (era más frecuente que se arrastraran, de hecho, yo no sé cómo andaba esa gente, ni si se molestaban en hacerlo), pero también hay documentación variada de pellotes más cortos, e incluso de pellotes terminados en tiras :o. Por último, me queda decir que me encanta este tipo de prendas, maldita sea. El corte de la saya favorece mucho, de verdad. Yo me la probé y no me la podía quitar. No sé quién mierda inventó los vaqueros, pero estaba muy equivocado. En fin... lo dicho, que tenía yo ganas de hacer un pellote y ahora lo que quiero es hacer una saya encordada. Así que al próximo que quiera algo medieval y no tenga muy claro qué quiere, ya sabe qué le va a tocar :p.

miércoles, 31 de julio de 2013

Sorteo: Saya medieval

Como muchos ya sabéis, estoy metida en un proyecto que se llama Atemporalia. Se trata de un taller donde realizamos por encargo ropa a medida para recreación histórica, rol en vivo, representaciones teatrales, etc. Hace una temporadita que abrimos una página en Facebook y ahora que andamos con un poco de tiempo, queremos darle un empujoncillo para que sea conocida por más gente, así que hemos abierto un sorteo que quizá os interese.

Sorteamos una saya medieval, confeccionada en lienzo de algodón, según patrón del siglo XIII, similar a la que podéis ver en esta foto y que nos encargaron recientemente:

La saya se confecciona a la medida del ganador y con las modificaciones que le interesen en cuanto a color, forma de escote, largo total y forma de las mangas. La saya que veis en la fotografía es para mujer, pero también se puede confeccionar para hombre con el mismo patrón realizando algunas variaciones y sobre todo modificando el largo.

¿Qué tenéis que hacer para participar? Pues nada más sencillo. En primer lugar os tenéis que hacer fans (si no lo sois ya) de nuestra página en Facebook, que podéis clicar aquí. Seguidamente, podéis entrar a participar en el sorteo en el siguiente enlace. Por último, tenéis que compartir la promoción en vuestro muro. Es muy importante que os hagáis seguidores de la página y que compartáis el sorteo porque, de lo contrario, la participación será nula. Quiero recalcarlo porque ya son varias las personas que se han saltado uno de los dos requisitos y sería una pena.

Y eso es todo. El sorteo permanecerá activo hasta el día 20 de agosto y el día 21 se dará a conocer el nombre del ganador. A partir de ahí, nos pondremos en contacto con él para preguntarle sus medidas y las modificaciones que desea hacer en la prenda y en el plazo máximo de tres semanas, se la enviaremos. Así que ya sabéis... animaos a participar :)

 Actualización del 22-08. Ya tenemos a nuestra ganadora, Laura Zorro. Nos hemos puesto ya en contacto con ella y en breves nos pondremos con su traje. Muchas gracias a todos los participantes y permaneced atentos, porque no será el único sorteo que hagamos. 

martes, 20 de noviembre de 2012

Vestir en tiempos pasados

Quienes conocéis también mi otro blog, quizá recordéis haber leído esta entrada hace unos meses. No es que ande falta de ideas para escribir, es que me gustaría tener esto a mano porque luego me gustaría añadir otras entradas sobre el uso de patrones actuales o de materiales sintéticos o artificiales a la hora de confeccionar trajes recreacionistas, y me parece que quedarán un poco cojas si no ponemos también ésta. Así que ahí va con algunas modificaciones (he eliminado lo que no viene al caso):

Hay quien afirma que un rol en vivo, una batalla o una recreación son en esencia lo mismo, porque consiste en introducirte en la piel de un personaje. Aunque en este sentido no le falta razón, es cierto que en el rol en vivo o en una batalla se pueden tomar licencias que no deberían tomarse en la recreación y sin embargo, también se llevan a cabo. La diferencia es que quien juega a rol en vivo habitualmente tiene muy claro que lo que está llevando no tiene por qué adecuarse con exactitud a la época que trata. También es verdad que rara vez se ve un rol en vivo de temática completamente historicista. Normalmente la ambientación, aunque sea "de época", tiene bastante de "fantasía". Jugamos en ambientaciones medievales-fantásticas, steam-punk y lo de más allá, de manera que las licencias quedan completamente justificadas. Alguna cosa circula por ahí de temática más "historicista", pero en todo momento se toman licencias y tampoco es especialmente mal visto el jugador que lleva una prenda de vestir que no se llevaba en este periodo (el clásico "no, es que yo tenía esta capa por casa, que no es nada medieval pero que me va a dar calorcito y no pienso prescindir de ella") o que directamente no se ha llevado en ningún periodo.
Sin embargo, se tiende a intentar ser purista cuando se va a una recreación. Sin embargo, por mucho  pretendamos acercarnos y recrear una época, siempre vamos a cojear de muchas partes. En primer lugar, nuestra adaptación al periodo va a depender de lo que queramos o no gastar o de lo que sea accesible para nosotros. Muchas veces nos tenemos que adecuar simplemente a lo que está en nuestra mano conseguir. Se nos puede acusar de no usar botones propios de tal o cual época, pero siempre nos adaptamos a lo que nos podemos permitir, nos resulta cómodo comprar o sencillamente estético poner y en este sentido podemos variar si nuestro presupuesto y nuestro tiempo para obtener el material es mayor o si se nos requiere expresamente que no tenga nada contemporáneo, pero a fin de cuentas, siempre vamos a terminar cosiendo nuestra ropa a máquina (o incluso hay mucho purista que compra prendas a empresas que confeccionan a modo industrial), compraremos telas fabricadas con métodos actuales (por muy orgánicas que prometan ser) y, maldita sea, seguiremos llevando debajo ropa interior actual, por no hablar de que iremos considerablemente más aseados (o eso espero) de lo que se estilaba en tal o cual época.

Hay fallos más que comunes en nuestra adaptación a épocas pasadas, principalmente porque por mucho que intentemos emular lo que nos parece y lo hagamos con mejor o peor tiento (siempre se acercará más al estilo de la época el que haya echado un ojo a libros especializados que el que quiera hacerse el traje que sale en tal película), siempre va a haber un problema de adaptación a la mentalidad de la época. Nunca nos vamos a vestir como alguien del siglo XIII porque no podemos meternos en la cabeza de ese alguien del XIII.

En primer lugar, es muy habitual pensar eso de "me voy a hacer un traje de principios del XIII". Bonito, sin lugar a dudas, pero poco realista. Si ahora la moda cambia anualmente, antaño una prenda de vestir era algo que costaba mucho más tiempo elaborar, costaba más dinero y tenía un valor diferente al que tienen para nosotros ahora las camisetas de estrafalarius que compramos hoy y tiramos cuando se deforman en tres meses. La ropa en el medievo (y hasta fechas sorprendentemente recientes), se conservaba, se reutilizaba y hasta se legaba en herencia. La ropa se utilizaba incluso como moneda de cambio y como garantía en los más que abundantes préstamos cotidianos que se llevaban a cabo en la Edad Media. Así, los testamentos refieren habitualmente cómo el testador solicita que se pague tal cantidad a tal o cual persona y que ésta devuelva a cambio "mi camisa", "mi falda", "mi capa". Los listados son tan impresionantes que hasta recuerdo el de un escudero del cual me planteé si se paseaba en gallumbos por la calle, porque había empeñado una cantidad de ropa, armas y piezas de armadura como para caerse de espaldas (y más considerando que luego refiere el resto de ropa que le queda y no es mucha), aunque no debiéramos soprendernos. No recuerdo cuál fue el rey de Aragón cuya coronación trajo serios quebraderos de cabeza a sus asistentes, puesto que tuvieron que recuperar todas las piezas de la corona que estaban empeñadas y no sabían ni dónde.

Volviendo a las vestimentas, al valor de lo material y a cómo no podemos comprenderlo, por pudiente que fuera la persona, la cantidad de posesiones personales era demencialmente reducida, no hay más que mirar un inventario de bienes (y los hay muy detallados) para verificar que la gente tenía escasísimos bienes materiales. Los pertenecientes a las clases más privilegiadas refieren listados muebles, ropas de cama, prendas de vestir (pocas), algunas joyas, escasos objetos de valor cultural (algún libro, rara vez). En general apenas refieren los muebles más básicos (una cama, un armario, una silla tal vez) y escasas prendas de ropa especificada con toda suerte de detalles. Estas prendas eran legadas a los descendientes con especificaciones tales como "a mi hija le doy mi falda vieja". Con un par y eso si se podía recuperar del usurero. La falda vieja para la hija ¿por qué no? es una prenda ¿no? sin lugar a dudas la hija la llevó el tiempo que pudo y posiblemente luego la dejó en herencia especificando "y dejo la falda vieja que me legó mi madre".

Teniendo estas cuestiones en cuenta... si en una recreación llevamos un traje impoluto y procedente de una época concreta, sólo podemos ser el hijo de algún duque invitado a la boda real, poco menos, lo cual resulta muy divertido cuando quien lleva estas prendas va vestido de campesino, soldado o mercader. La ropa se llevaría vieja, sucia (no invertían tanto tiempo en higiene, de todos es sabido, y cualquier día de estos podríamos tratar también el tema de "¿a qué huele la Edad Media?") y remendada, además de adaptada al usuario, que bien podía llevar una saya hecha a su medida y sobre ella, un tabardo confeccionado cincuenta años antes, que fue propiedad de su abuelo, el cual tenía los hombros muy anchos. Si queremos ser fieles, por tanto, deberíamos llevar ropas combinadas como buenamente el Altísimo nos dé a entender, que no sean especialmente de nuestra talla, que estén remendadas y arregladas cien veces y que tiendan a estar bastante viejas. ¿No nos gusta ir así? Nos ha fastidiado. Las primeras prendas de ropa que confeccioné fueron para una obra de teatro en la Universidad. El director de la obra dijo que eran muy bonitas, que eran muy adecuadas para la obra ("Divinas Palabras", tenía que ser ropa de aldeanos), pero que con una ropa tan limpia, planchada y conjuntada parecía aquello un Belén y que tuviera a bien ponerme un par de trapos sucios encima de las vestimentas. Razón no le faltaba al hombre.

Abreviando: tendemos a pensar en tiempos pasados de una manera tremendamente dulcificada. No nos paramos a pensar en lo mal que olían, en lo mal que vestían, en la manera en que combinaban sus colores y en el "pequeño" detalle de que el gusto estético ha cambiado enormemente y que combinación de colores que antaño se consideraban de muy buen gusto a día de hoy nos parecen aberrantes. Así, a finales de la Edad Media se consideraba la mar de elegante llevar combinaciones tales como rojo con naranja y similares.

Con esto no diré que tenga la menor intención de envejecer la ropa que voy a llevar en lo sucesivo, ni de hacerle unos cuantos agujeros y coserlos a mano. Sencillamente digo que, si nos ponemos tiquis-miquis, no creo que se salve mucha gente en cuanto a purismo. Y esa gente que viste tan adecuadamente, tiene que oler bastante mal.

Estas reflexiones vinieron a cuento de la confección de prendas para el Drachen que os he mostrado recientemente. Como somos un tanto frikazos, desde luego, la idea es que nuestras ropas sean lo más adecuadas a lo que habrían llevado los tercios en Flandes pero, teniendo en cuenta, para empezar, que ni siquiera creo que hubiera una miserable "tercia" por ahí suelta, partimos desde la humildad de saber que adaptamos las cosas en la medida que nos parece y no es lo mismo hacer ropa para una obra de teatro que para una recreación y hay que valorar lo que nos interesa en cada prenda. Cuando vamos a un rol en vivo como es el Drachen, vamos con intención de jugar y pasárnoslo bien, no para ir de punta en blanco clavando el vestuario de la época, porque siempre vamos a estar muy lejos de adaptarlo plenamente. Si hay que poner aquí una cremallera porque va a quedar mejor que sin ponerla, pues se pone (vale, confieso, yo no pongo ni una cremallera ni media, porque me dan cuatro escalofríos de verlas en ropa antigua, cada cual tiene sus manías... pero coso habitualmente con hilos de poliéster y no se me caen los anillos por ello. Estoy por empezar a comprar más de algodón pero, si somos puristas, deberíamos utilizar directamente de lino o de seda y ahí entramos en un territorio pantanoso en el que se nos van a disparar los precios, no vamos a conseguir una variedad de colores comparable a la del hilo de algodón y el de poliéster y para colmo de males, quizá no nos termine de convencer el acabado) si queremos comprar esta tela porque queda chula aunque lleve mezcla de poliéster, no nos vamos a parar mucho a pensar que no existía en este periodo porque no encontramos una tan bonita en lino o en seda y da el pego bastante bien. La cuera que le hice a Rober el año pasado era de antelina forrada. Obviamente no era válida para combatir y no era una cuera de verdad, pero quedaba bien en las fotos (y él se puso el gambesón debajo para que le sirviera igualmente... aunque de haberlo sabido, se la habría hecho más grande, claro).

Concluyo resumiendo que podemos ser lo más fieles posible. Podemos utilizar únicamente patronaje antiguo, telas que se usaban en el periodo que queremos retratar, hilos, botones y lo de más allá, pero siempre, absolutamente siempre, vamos a cojear por algún lado. El motivo es que sencillamente no nos interesa vestir clavando el siglo XIV, ni el XVIII. Siempre vamos a querer ir cómodos y aseados y, compañeros, todo no se puede en esta vida.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Drachenfest: Tercia de día, señorita de noche

Con éste terminan mis entradas sobre los últimos Drachen (o eso creo, jajaja), en espera de ir adelantando lo que vamos a llevar para la próxima edición.

En el post anterior os comentaba lo que llevé como tercia y, aunque prácticamente todo el día íbamos en camisa y pantalón por lo que pudiera acontecer, un par de noches, la última y la de la supuesta fiesta de máscaras, nos arreglamos un poco.

No tenía más que una falda que podía servirme para el evento, y tenía muchas ganas de hacer un corset porque, hasta la fecha, no me había hecho ninguno. Siempre digo que me gustaría coser cosas variaditas a modo de "fondo de armario", pero siempre estoy cosiendo para el próximo evento, para tal o para cual, así que, como no había tenido por qué coserme un corset, no me lo había hecho. Aprovechando que nos dijeron que un día habría fiesta de máscaras, aproveché para estrenarme.

Como la idea era utilizar la prenda en un rol en vivo, utilicé rigilene, ballenas de poliéster, 100% anacrónicas pero hoygan, la mar de útiles cuando no sabes si te van a secuestrar los orcos en plena noche. Por lo demás, confeccioné el patrón según se acostumbraba en los siglos XVI-XVII. Realmente no son los corsets que estilizan y hacen un cuerpo "bonito", sino que hacen un cuerpo raruno tipo barrilete: no marcan la cintura y encima aplastan el pecho. Lo suben, sí, pero lo aplastan, pero la idea era adaptarlo para la época y es lo que hay. Los corsets "que molan" se hacen a partir de patrones del siglo XIX o incluso por transformaciones actuales de cuerpos base.

Por otra parte, encontrar brocados de algo que no sea poliéster es harto complicado, por no hablar de caro y más aún si pretendes comprarlos desde Donosti. Al final compré un brocado de tapicería en poliéster a través de la web www.telas.es, que os recomiendo porque funcionan de maravilla, tienen mucho material y a precios bastante razonables.


 Corset ya terminado, a falta de agujerearlo para ponerle las cintas

Finalmente, mi falda no pegaba ni con cola con la tela del corset, así que compré otro brocado, este sí, en Donosti, bastante chulo. La idea fue hacer una falda de media capa. El problema fue que el dibujo de la falda no hacía viable esta idea, así que corté la tela como si fuera una falda de media capa, pero tuve que añadir unos triángulos en la base. Al final me quedé bastante contenta porque los triangulillos no son muy grandes y los coloqué siguiendo el dibujo del brocado. Entre eso y el vuelo de la falda, lo cierto es que quedan completamente disimulados.


 En la primera imagen, el corset casi terminado (sin terminar de coser, como veis por los alfileres, mi pobre máquina se reveló contra los hechos y me costó bastante coserlo... la pobre acabó en la UVI, pero ya está como nueva). Debajo, la tela que había comprado para la falda y encima, la máscara que me hizo Joel Gûre para el Makimura (como podéis ver unas cuantas entradas más abajo), que me iba que ni elegida adrede con la combinación de colores que había elegido para el traje. En la foto de al lado, me veis ya con el traje completo terminado haciendo la "foto tuenti". Una está sola en casa y hace sus probatinas ¿qué pasa? Conste que me he comprado un maniquí, la Gertru, y va a ser la que va a testear próximos modelitos, jajaja.


 Finalmente, en pleno Drachen. Sí, lo que veis es un imperdible, soy lo más peor... pero no pude ajustarlo decentemente porque no conseguí pillar a alguien por casa en el momento adecuado y es muy complicado ver cuál es la altura adecuada para coser el tirante sin tener el corset puesto... De todas formas, finalmente (y sí, ya a la vuelta) le puse unos cordoncillos para ajustarlo al gusto y no tener que andar haciendo el pata con imperdibles...

Espero que os haya gustado, un saludillo y nos vemos pronto.



martes, 13 de noviembre de 2012

Drachenfest 2012: Pertrechando a los Tercios

Tal y como dije en el anterior post sobre el Drachen, este año he tenido más tiempo para preparar ropita (¡por fin!), además, después de haber hecho los cursos de confección en AEG, digamos que lo tuve mucho más fácil.

Este año yo misma fui al Drachen y, a diferencia de Yazston, yo no tenía casi nada de ropa útil, así que me tuve que hacer de todo, además, confeccioné dos pantalones y una camisa para Rober y ayudé a Eneko para que pudiera hacerse diversas prendas.

Cinco días son cinco días y, en primer lugar hicieron falta unas cuantas camisas. Como no tenía ninguna mía que pudiera servir, hice varias con cuellos sencillos, acordonadas, con mayor o menor amplitud en las mangas, así me servirían tanto para este evento como para cualquier otro con otra ambientación entre la Baja Edad Media y el XVII. Aparte, también me hice una con cuello a la valona. La verdad es que estos cuellos quedan estupendos cuando se colocan por encima del jubón, cuera o lo que sea que uno lleve puesto. El año que viene seguro que vuelve a caer más de una.

Si el año pasado elegimos lino para hacer la camisa de Rober, este año compramos una cantidad ingente de lienzo vía Rhiwen, para poder hacer mis camisas, las de Eneko y la que le hice a Rober. El motivo principal fue ahorrarnos unos euretes. Aquí en Donosti es inviable encontrar lino por debajo de 17 euros, mientras que el lienzo que compramos en Tejidos del Centro salió por tres euros el metro. Como necesitábamos una buena cantidad de camisas, no nos paramos a pensar en calidades y resultados. No diré que el lienzo no sea una buena opción para ropa de este periodo. Es igualmente un tejido natural, tiene mucho cuerpo y un resultado bastante vistoso (aparte de que se cose estupendamente bien, pero eso también sucede con el lino). Sin embargo, la apariencia del lienzo es muchísimo más rústica que la del lino, que queda mucho más elegante. Sin lugar a dudas, seguiré dando buen uso a estas camisas porque me gusta mucho cómo quedaron, pero creo que el año que viene me haré sólo una o dos y lo mismo para Rober, y compraré únicamente lino.

Tropollón de camisas para el Drachen. Lo dicho... mangas abullonadas, mangas menos abullonadas, mangas con puños, mangas ajustadas con lazos, cuellos sencillos, cuellos valona... un poco de todo por eso de practicar y porque bueno... ya que todas tenían la misma tela, que por lo menos variara el modelo ¿no? si no, menudo aburrimiento.


  Yazston, muy animado después de alguna batalla (a juzgar por la sudorina que nos lleva el pobre hombre, menudo calor pasamos en las Alemanias, compañeros... muy fuerte). Aquí lo tenéis con una camisa con cuello sencillo acordonado y mangas abullonadas únicamente en los puños, ajustados con cordones. 


 Aquí una servidora, con cara de "no me puedo creer que haga tanto calor en estas tierras", acompañada de Rhiwen. Como veis, llevo una camisa con el cuello a la valona y mangas muy abullonadas. Éstas quedan divinas de la muerte con la cuera encima o un jubón, porque las mangas se dejan ver con las mangas desmontables de la cuera y el cuello también se coloca por encima, dejando la prenda mucho más vestida. 
 


 Además de camisas, hacía falta terminar el atuendo con unos buenos pantalones, para los cuales utilicé un patrón sencillísimo en varios modelos, con distintos tipos de cintura y haciéndolos más bombacho y menos, con el tiro más o menos largo. Aunque resulta más cómodo trabajar con este patrón que con buen patrón de pantalón bombacho (o incluso de falda pantalón con pliegues), resultó que al hacerlos así, aunque quedaban bien, sufrían bastante del tiro, por lo que se rompieron todos excepto los míos (!!!) y unos que le hice a Yazston con el tiro reforzado. Cabe decir que buena parte del personal sufrió igualmente de pantalones rotos, así que en general supongo que hay que reforzar bien el tiro porque, a fin de cuentas, llevar un tiro bajo en unos pantalones no excesivamente amplios cuando estás haciendo determinadas posturas con la alabarda y tal... derivan en pantalones rotos. El año que viene, todo reforzado ;). Sobre estas líneas tenéis a Rober con la camisa de lino que le hice en 2011 y los pantalones de tiro reforzado. Aunque, como veis, son bastante ajustados de arriba, al final le dieron muy buen resultado. Junto a él tenéis a Lelldorian posando con los productos que venden en la tienda de Efeyl.

Por último, todo buen guerrero necesita armadura. Como explicaba en el post sobre 2011, la cuera que le hice a Yazston quedaba aparente pero no servía como armadura porque no era de cuero auténtico. Este año Eneko y yo compramos serraje para hacer nuestras primeras prendas de piel natural.

Trabajar con cuero tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El principal inconveniente es, sin lugar a dudas, que si no tienes buena herramienta estás vendido. No es que no puedas trabajar, es que te va a tocar sudar y así nos sucedió. En primer lugar, aunque probé a ver si milagrosamente mi máquina cosía cuero, ella opinó que aquello lo iba a coser "su tía". El caso es que no lo cosió su tía, sino que ahí estuvimos Eneko y yo cosiéndolo manualmente. El segundo inconveniente que encontramos fue la dificultad de encontrar material para coser en Donosti. Imposible encontrar hilo encerado, milagrosamente conseguí agujas de punta de lanza (aunque Rhiwen me había enviado ya un par) y, en general, fue bastante costoso trabajar sin buena herramienta. Por otra parte, como el cuero no se deshilacha, ni presenta los problemas de caída ni de otras cosas que tiene la tela, es muy agradable trabajar con él. La verdad es que tengo muchas ganas de comprar más material y hacer más cositas. Por cierto que también nos resultó complicado encontrar serraje decente hasta que di con la tienda de David Curt por internet. Os la recomiendo mucho (ya pondré el enlace, pero lo podéis buscar en Google) porque ofrece muy buena calidad a un precio bastante adecuado. Venden por internet y el servicio es muy bueno, gente muy maja, de verdad.

A la hora de hacer la cuera, utilizamos el mismo modelo que había subido Elro en Una Pica para Gunther y que utilicé el año pasado para Rober. Sencillo, bonito y para toda la familia.


A la derecha me veis a mí en foto Tuenti testeando el producto, con la cuera en fase beta y bueno... con unas pintas que para qué comentaros. Como veis, las mangas son desmontables para poder llevarla de diferentes formas. Mis pantalones, como veis, son más abombachados que los de Rober y los de Eneko, esto dio mayor libertad al tiro y aguantaron mejor. Es una alternativa a lo de reforzar el tiro. En la foto de al lado me veis en pleno Drachen con Eneko, el alumno aventajado que me ha salido este año, jajaja. El mozo no había tocado en su vida una máquina y ahí se las vio tan tranquilo, poniendo cuellos, mangas y lo de más allá y la verdad es que con bastante buen resultado. Como veis, hicimos de hermanos por eso de justificar que habíamos comprado la misma piel y las mismas telas y que habíamos utilizado los mismos patrones (Eneko cosió sus prendas, pero con mis patrones, jajajaja) y en general íbamos bastante parecidos, jajaja. Completamos el atuendo con unas txapelas pre-carlistas (no preguntéis, de verdad, jajaja). Por ciertoooo nota mental: no llevar pantalones bombacho cortos sin llevar botas o polainas debajo. Queda... ehmm raro, jajaja.

Espero que os guste, un saludillo!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Rúnicos 2012: Dieselpunk y II Guerra Mundial

Entrada rápida, concisa y para toda la familia. La Segunda Guerra Mundial, el Diesel Punk los años 30 y 40 y el cine negro fueron la temática elegida para los Rúnicos de este último año. Es una temática que me pirra y para la que me fastidia mil no haber preparado mucha más ropita pero, como sucedió en los eventos anteriores, andaba mal de tiempo no, lo siguiente. Aunque me planteé hacer un par de casacas, una para Rober y otra para mí y un traje completo para mí, la cruda realidad fue que acabé haciendo en un pis pas la última semana una casaca para Rober y una falda para mí que acabé en cero coma.

No tengo fotos mejores (a ver cuándo engaño un día al bicho y lo uso de modelo) pero me quedé bastante contenta con la casaca (y él también, desde entonces me pide que le haga una para invierno, jajaja). Fue mi primer "encuentro serio" con el patronaje de este siglo, manda narices, a excepción de un trajecillo que me hice para un vivo de Cthulhu unos meses antes y del cual no tengo apenas fotos. El caso es que por aquel tiempo me daba un poco de respeto meterme con temas de patronaje moderno pero quedó bastante bien, a ver si os gusta:





Delantero y espalda de la casaca de Yazston en fase beta. Tuve que agradecer mucho a Rhiwen que me comprara y enviara telas de Tejidos del Centro, de Madrid, básicamente porque encontrar telas que se adecúen a lo que uno quiere y por precios normales es ciencia-ficción en Donosti, sigh.



A falta de algún que otro retoque, delantero y espalda de la casaca una vez terminada. Siento la mala calidad de las fotos, pero están hechas con el móvil, ejem.



Saqué muchas fotos durante las jornadas, pero luego perdí mi cámara y se acabó lo que se daba. Aquí tenemos a Yazston en el fotocall que hace Caballo, penita que no podían sacar en cuerpo entero. Como suelo decir en estos casos... un día de éstos engancharé al modelo y le sacaré unas cuantas fotos, pero todos sabemos que me da mucha pereza y a saber cuándo llega ese "día de éstos". Por lo demás y como veis, Yazston completó su traje con un gorro ruso que le habían traído sus amigos desde esas tierras y que le quedaba brutal.


Bueno, aquí con un amigo. Vaya gente rara que se apunta a estas jornadas...



Y aquí estoy yo con la falda que me hice. No es que se vea muy bien pero vaya, era un patrón sencillísimo y poquitas piezas, no sé si invertí una hora en ella (luego así iba, sin quitar los hilvanes, ya se sabe que en casa del herrero...). Ni siquiera me hice el gorrito de campaña que llevo, y eso que tenía toda la intención, porque no tiene nada y me habría quedado mucho mejor en gris, pero no hubo tiempo y usé el que compré en Bayona unos meses antes con la intención de sacarle el patrón. La camisa... pues rondaba por mi armario. Y por cierto, tenía unos zapatos la mar de monos y cómodos de tacón que tuvieron a bien desaparecer en el último momento (y no volver a aparecer hasta muchos meses después...), así que tuve que apañar con esos que llevo, anacrónicos es poco decir, aunque bueeeeno, el conjunto en general tampoco es muy canónico, jajaja.




Y esto ha sido todo por hoy. Un saludo y nos leemos en nada.