jueves, 24 de enero de 2013

Coser en Donosti I: Pequeña guía práctica de Tiendas

Esta entrada tiene muchas visitas y a fin de cuentas, con el paso de los meses, una va descubriendo cosas nuevas o cambiando de opinión sobre los sitios habituales, así que he editado un poquito la entrada con fecha del diez de octubre de 2013:

Tengo el blog un poquito abandonado... entre lo agobiada que andaba con los encargos y que luego encima he estado malilla... últimamente no he tenido tiempo para nada. Pero bueno, vuelvo a disponer de algo más de tiempo (si hay alguien interesado en encargos, ahora es muy buen momento) y de ganas de volver a la carga. Además, próximamente tendremos novedades por aquí, ya contaré.

Últimamente he tenido un poquito más de tiempo y he podido acercarme a visitar tiendas de telas con intención de ponerme manos a la obra para alguna cosa que tengo prometida y para otras que me prometo a mí misma y luego nunca hago, ejem. Para los que vivimos por estas tierras norteñas, ir a comprar telas es una mezcla de frustración y felicidad a partes iguales. En Donosti, donde yo vivo, hay pocas tiendas y en las que hay, en general encontramos poca variedad de producto y precios prohibitivos. Quien lleva ya un tiempo cosiendo por estos lares, sabe de sobra de qué estoy hablando, a quien esté empezando, quizá le venga bien este pequeño listado de tiendas que hay, tanto en Donosti como en zonas relativamente cercanas. Si alguien conoce de primera mano más tiendas, que no dude en pasar esa información, a fin de cuentas... todo viene bien.


Donosti:

Comprar tela en Donosti es particularmente caro y, en general, resulta muy complicado encontrar algo que se adecue a lo que buscamos. La mayoría de las tiendas ofrecen una mezcolanza de telas para moda, hogar, fantasía y demás, todo revuelto y como suele ocurrir... abarcan mucho y aprietan poco. Personalmente, busco en Donosti cuando algo me corre prisa y no me puedo permitir ir a Bayona o a Pamplona o comprar tela por internet (y voy a Bayona y Pamplona porque Madrid y Barcelona me caen más lejos, las cosas como son), pero alguna vez he encontrado cosas interesantes (que no baratas). Las tiendas que conozco y que he investigado de primera mano son:

Kilo Amara: Posiblemente la mejor de las opciones para temas de recreación histórica, aunque no siempre. Es una tienda pequeñita y con poca variedad de producto, de precio bastante caro. Sin embargo, en más de una ocasión he encontrado brocados bonitos y telas de lino de buena calidad. Como suele ocurrir habitualmente en las tiendas de tela (y destacaré los casos en los que no sea así), las dependientas tienen un empeño muy serio en vender lo que sea cuando no tienen lo que se les pide. Resulta bastante molesto ir buscando una tela de lino o algodón y que se empeñen en vender un poliéster de cualquier otro color.

Sederías de Oriente: El propio nombre y la localización (en el Boulevard, pleno centro de Donosti), ya dejan claro que supone un atraco a mano armada. Tienen un producto de alta gama, nada que ver con lo que se nos ofrece en las tiendas que visito habitualmente en Donosti. Sin embargo, los precios son desproporcionadísimos para el producto que se ofrece. Es la tienda menos recomendable de todas. A quien desee tela de alta gama, de diseñadores y demás, le recomiendo mil veces antes Docks, en Biarritz. Ni punto de comparación. Diré que nunca he comprado nada aquí. Suelo mirar el escaparate porque me va bien de camino y me da la risa, qué quieren que les diga. Hasta los retales de oferta tienen precios desorbitados.

¡Atentos! Sederías de Oriente está en liquidación por jubilación, así que posiblemente podáis encontrar algo jugoso a precio más asequible durante unos meses. Suerte.

Casa Múgica: He hablado de ella anteriormente: me encanta. El producto es muy bueno y las dependientas no sólo son encantadoras, sino que además asesoran a todo el que tiene dudas sobre la cantidad de tela que se necesita (con una eficiencia pasmosa, no venden ni un milímetro más de lo necesario), combinaciones, etc. Incluso ofrecen ayuda para confeccionar trajes para quien esté empezando. Eso sí, se dedican exclusivamente a la venta de indumentaria tradicional vasca (y juraría que también tienen mantelería y menaje vario, pero también con bordados y motivos tradicionales), tanto de tejidos como de producto acabado. Para trajes de casera es una opción realmente buena. Las telas en general se mueven por los mismos precios (11 euros/metro... aquí es todo un lujo), aunque las telas de hilo y lino para camisas ya sí que suben bastante y los fieltros y demás para chalecos también tienen un coste mayor. También es verdad que se compra menos cantidad que para una falta, por ejemplo.

Kiloka: De tamaño mediano y se puede mirar y toquitear sin que la dependienta esté encima (cosa que se agradece mucho y no nos pasa, por ejemplo, en Kilo Amara). Se pueden encontrar cosas decentillas. De precio, posiblemente sea la más barata en Donosti, sin embargo, ofrece poca variedad pese al tamaño de la tienda. Además, renuevan muy poco las telas. De año en año se siguen viendo las mismas telas, sólo que más sucias (tal cual, hay retales y rollos llenos de polvo :S). En cualquier caso, hemos encontrado alguna cosa bastante majilla y lo dicho, a mejor precio que en las otras tiendas de la zona. La tela roja que utilicé para el chaleco de Rober en el Makimura, por ejemplo (tela que siguen vendiendo, por cierto).

Muy recomendables ciertos tejidos que renuevan con cierta frecuencia, de buena calidad y precio óptimo. Tienen lonetas a 12 euros con 2,80 de ancho, por poner un caso. También tienen lienzo a 10 euros con la misma medida y un Toile de Jouy bastante majete a 12 euros también (esta vez a doble normal de ancho). Seguiremos investigando...

Merke Kilo: Cara y con poca variedad. Y cuando digo cara, me refiero a que ahí fue donde pregunté por una tela de lino que vi y me dijeron que estaba a 30 luretes el metro. Y no, no los valía, no era ningún lino espectacular ni nada fuera de lo normal. Estuve a punto de preguntar si se cosía solo o qué. En alguna ocasión he comprado, pero en general es de las que menos me gustan... la mayoría de las telas no están accesibles al cliente y la tienda es pequeña, es imposible mirar telas sin preguntar a la dependienta que hay que decir que es agradable, pero es un poco molesto eso de no poder curiosear. En cualquier caso, poca variedad, rara vez he encontrado algo que me guste y siempre que lo he hecho, ha sido sabiendo que el precio estaba hinchadísimo.


Pasaia:

Majestik: Tiene bastante variedad en telas de fantasía y la dependienta es muy agradable (aunque también tiene especial empeño en tratar de vender cosas que no se necesitan). Sin embargo, lo cierto es que he hecho pocas compras ahí porque no suelo necesitar tejidos de ese estilo. Ni hablar de tejidos naturales ni cosas similares... aunque hay bastante variedad en terciopelos, brocados, gasas y demás... En cualquier caso, la orientación principal es hacia disfraces... las telas, en general, son demasiado coloridas y en muchos casos, de mala calidad.

Sin embargo, destacan algunos brocados de poliéster y estoy afiliada a la antelina negra, que compro casi siempre aquí. Buen precio y muy buena calidad. Por cierto, en agosto cierran todo el mes, así que procurad no dejar compras pendientes para esta fecha.


Baiona:

Mondial Tissus: Se dedican principalmente a telas de decoración, aunque hay material bastante interesante para quien quiera hacer ropa para recreaciones, rol en vivo y demás. No es tan barata como me aseguraban, pero la verdad es que la variedad es impresionante... Hay mesas y mesas llenas de telas, hay telas de muy buena calidad y precios de todo tipo. Se recomienda ir con muuuucho tiempo y ganas de mirar mesa por mesa porque da para un buen rato. Por cierto, que en la propia tienda hay bastante material de mercería de buena calidad.

Biarritz:
No había visitado Biarritz hasta que el pasado lunes nos encontramos con que Mondial Tissus estaba cerrada temporalmente y decidimos acercarnos, porque en clase nos habían comentado que merecía la pena. La verdad es que fue una visita más que satisfactoria y no me cabe duda de que en próximas escapadas a por telas a Francia, habrá que pisar también las tiendas de Biarritz.

Docks: Sencillamente espectacular. Tienen telas de diseñadores y alta costura. Es cara hasta llorar por las esquinas, pero sabes que lo que ofrecen vale lo que piden. Muy recomendable en cualquier caso con vistas a cosas especiales: vestidos de novia, trajes de fiesta, teatro... Tienen una variedad de telas para caerse de espaldas y todas de una calidad impresionante. La conocí este lunes y faltaba poco para que cerraran. Como nuestra intención no era comprar tela de este palo, no volvimos a entrar por la tarde, pero luego me comentaron en clase que deben de tener una sección de ofertas muy, muy recomendable. Habrá que volver, me temo, uhm...

Planet Deco: Dicen que ha perdido mucho de lo que fue. Antes tenían una sección muy amplia de telas para hogar y para vestir,  a día de hoy, sólo venden telas de decoración. En cualquier caso, según lo que se busque, está realmente bien. Las telas de tapicería son variadas, de calidad y a precios que aquí en Donosti son un regalo (10 euros las de doble de ancho y cosas similares). También hay telas de tejidos naturales de muy buena calidad e igualmente a precios muy buenos (desde 6,5 hasta 12-13 los algodones y linos, perfectos para trajes de casera, camisas y ropa interior de época) y pieles de imitación a precios ya más elevados pero de mejor calidad que la mayoría de lo que solemos encontrar... que vale más para carnaval que para otra cosa. La dependienta nos comentó que suele ir mucha gente de Gipuzkoa para comprar telas para trajes de dantza. No nos sorprendió, la verdad. Tienen también fornituras, productos varios de mercería, punto... etc., y se encuentran cosas bastante interesantes, como botones de todo tipo de variedad o puntillas de colores.


Pamplona:

El Peso: Era la tienda que más visitaba, de precio bastante aceptable, pero con poca variedad de productos. Siempre está bien pasarse a dar una vuelta a ver qué hay, a veces he encontrado cosas bastante interesantes. Por cierto, tienen unas rebajas como no he visto yo en ninguna otra parte. Muy recomendable pisarla por estas fechas...

Petatxo: Hace unos años la considerábamos tienda de telas para disfraz y poco más. Sin embargo, últimamente cada vez me gusta más. Tienen una variedad bastante buena para lo pequeñita que es la tienda, y se suelen encontrar cosas muy, muy interesantes. A esto se añade que los precios son muy buenos para ser Pamplona... Las telas que tienen en rollo suben de los 12 euros, pero lo realmente interesante es que tienen una enorme cantidad de retales de telas muy diversas con precio único de 8 euros el metro. Los retales suelen andar por los tres-cuatro metros, no es que digamos que sean cositas pequeñas con las que no se puede hacer nada y además, incluso del propio retal cortan lo que se necesita. En los últimos tiempos, es donde más tela he comprado.

Tximeleta: De precios bastante elevados, pero más que recomendable para visitar de vez en cuando y sobre todo, en rebajas. Es una tienda muy amplia con mucha variedad y algo que no se encuentra en cualquier lado: una dependienta más seca que mandada hacer de encargo (y cuando digo seca, me refiero a que más de una vez he ido con alguna amiga o con mi madre, hemos soltado un montón de chorradas y la tipa ni se inmuta, ni un gesto, impresionante) pero eso sí, con un ojo excepcional para detectar y sacar lo que quiere el cliente. Tienen telas preciosas y la buena señora tiene un gusto exquisito, entiende perfectamente lo que busca el cliente o se le ocurre algo que no es exactamente lo que busca, pero que igual le gusta más (sí, lo que vienen a intentar en muchas otras tiendas, sólo que en ésta lo consiguen). En tiempos llegué a dejarme auténticos dinerales en esa tienda, eso sí, nunca he salido descontenta con lo que me he llevado.

Ojito: en mis últimas visitas he visto que o bien han bajado mucho los precios, o simplemente se han mantenido mientras el resto subían. Tienen muy buenos tejidos naturales: linos, algodones, etc., telas para trajes de casera a precios perfectamente normales y lo de más allá. Sigue habiendo brocados y otros tejidos de fantasía a precios elevados pero coñe, porque lo valen, son tejidos diferentes que no se encuentran en otros sitios. Me parece que voy a ir teniéndola de nuevo como tienda de cabecera. Pena que la tengo a una horita, eso sí.


Y hasta aquí mi listado de tiendas más frecuentadas. Como veis... de todo un poco, dependiendo de lo que se necesite, las prisas, las posibilidades de andar viajando y demás. Me consta que hay alguna tienda decente en Irún y también debe de haber bastante movimiento por Tolosa, pero no conozco nada por ahí de primera mano.

Por supuesto, todo quien quiera hacer aportaciones, que tenga información de primera mano de otras tiendas por la zona o que no esté de acuerdo o tenga más información sobre alguna de las tiendas que menciono, será más que bienvenido, toda información es insuficiente cuando se trata de buscar buen material.

Próximamente... hablaremos de mercerías, o de tiendas por internet, aunque en esto tengo menos experiencia: conozco muchas pero he testeado pocas.

Un saludo!

sábado, 29 de diciembre de 2012

Traje de casera. Parte III


 Pues nada, mi traje de casera ya está terminado, estrenado el día de Santo Tomás y hasta lavado y  (mal) planchado. Así que ahí van unas fotos para que veáis el resultado final:


En primer lugar, aquí tenéis la camisa, con lorzas, puntillas, mangas fruncidas y cuello mao. Le puse unos botones de bola morados para que hicieran juego con el chaleco, creo que le van muy bien. A la derecha podéis ver cómo queda con el chaleco, ya terminado. Pensaba ponerle un bies en el bajo, pero al final no me gustó mucho la idea y opté por dejarlo sin nada y con las costuras del bajo abiertas, que queda bastante bonito.



Delantero y espalda del traje completo. Tengo que repetir la foto de espalda, que tiene la falda medio girada pero bueeeeno, creo que os hacéis a la idea de cómo queda.

Por cierto, mirad qué se escondía en los entresijos de la Gertru, menudo susto me ha dado el muy cabrito cuando estaba sacando una foto y ha decidido aparecer por sorpresa...  
 


Y, por último, aquí tenéis una foto muy buena que nos sacaron a Ana y a mí, vestidas de caseras, en la propia fiesta de Santo Tomás:



Y eso es todo, por el momento, espero que os guste.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Traje de casera, parte II

Bueno, pues poco a poco, aunque ahora estoy saturadísima de curro (y de ahí que me prodigue bien poquito por aquí), he conseguido ir terminando el traje de casera a base de quedarme sin dormir, jajaja. Pero ya va bastante mejor pinta. Al chaleco y a la camisa les quedan cuatro detalles pero, lo que sí está completamente terminada es la falda. La combinación de telas y las tablas hacen que quede tan bonita que se la puse a la Gertru cuando la terminé y desde entonces ahí está, con la falda puesta. Con la falda y los avances del chaleco y la camisa, claro.

Aquí tenéis las fotos de la falda terminada, por delante y por detrás. Como veis, en la parte de detrás, entre las tablas, hay tela del zócalo oculta que se mueve al ir andando. El efecto es muy chulo y me gusta mucho el resultado final.


En las dos últimas semanas, además, los alumnos de AEG estábamos todos con ganas de hacer ropa varia y, además de las clases y tareas de cada cual, hemos hecho casi un par de pseudo talleres, el de trajes de casero y el de pijamas. Ahí estaba el personal intercambiando ideas, llevando cositas, dando sugerencias... En mi caso me ha venido de maravilla porque tenía intención de hacer la falda con cinturilla normal  y corriente, de las de toda la vida y una compi de clase me informó de que no es así como se hacen, sino que se colocan dos bieses para hacer una cintura mucho más cómoda de poner, sin cremalleras, ni goma ni nada anacrónico similar y además ajustable a cualquier talla.


Esta pequeña joyita se la dio a mi compi de clase otra compi que hizo un curso de confección con nosotras el año pasado. La chica cose para grupos de dantza y está más que curtida en estas historias. Si vierais las blusas que hace, os caéis de espaldas, al menos yo lo hago, jajaja. Bueno, el caso es que ahí podéis ver perfectamente cómo un bies da toda la vuelta y se ata debajo de la tabla principal. A su vez, esta tabla se cose a otro bies que se atra a la espalda.

La tabla central del delantero está abierta y cosida a uno de los bieses, que se ata por detrás. Mientras, el resto de la falda está cosido a otro bies que se ata debajo de esta tabla. Aquí tenéis una foto donde queda claro el sistema. Ya veis... más sencillo de confeccionar que una cintura normal y corriente y encima, es ajustable a la talla que nos interesa, un inventazo.

Y eso es todo por hoy. Próximamente los avances del chaleco y la camisa.

Espero que os guste

jueves, 6 de diciembre de 2012

Petrechando un traje de casera. Parte I

Acabo de terminar los primeros exámenes, con bastante buen resultado, he de decir... y, aunque ahora me toca trabajar un montón en los encargos que tengo para carnavales, he decidido sacar un poquito de tiempo para mí y hacerme un traje de casera, que es algo que tenía muchas ganas de hacer.

Cuando era pequeñaja solía vestirme de casera para San Fermines y alguna vez para el Olentzero. En esos tiempos, la mayoría llevábamos un traje bastante sencillo negro con topitos blancos y blanco con topitos negros. Las niñas más pro llevaban el traje de poxpoliña o de neska, el típico traje con la faldita roja y las bandas negras. Quizá más vistoso (sobre todo cuando lo ves de cría, que parece mucho más chulo que el austero traje de negro y blanco), pero a día de hoy me resulta muy visto ya. La gente que bailaba en grupos de dantzas mínimamente serios sí que solían llevar cosas más vistosas y bonitas. En los últimos tiempos se ha visto cómo cada vez más la gente va tirando de hacerse trajes más variados y coloridos y cada vez se va haciendo más habitual que la gente se vista de casera para toda clase de fiestas.

Aquí, esta servidora, lleva unos cuantos años diciendo "a ver cuándo me hago un traje de casera" y nada, que no había momento. Por primera vez no me toca trabajar el día de Santo Tomás (una fiesta gipuzkoana basada en el consumo de sidra, talo y chorizo, básicamente, una fiesta muy sacrificada como comprenderéis), he decidido que de este año no pasa y me voy a hacer mi traje. Además, desde que he empezado las clases no he tenido mucho tiempo para coser para mí y tenía muchas ganas de empezar a trabajar con el sistema de patronaje que nos enseñan en la escuela. Para hacer un chaleco y una falda me basta y me sobra con el sistema que utilizaba hasta la fecha, pero en teoría este sistema ajusta bastante mejor y tenía ganas de darle uso. También es cierto que, hasta que tienes unos cuantos patrones base ya hechos por persona, resulta bastante más trabajoso que el sistema que yo utilizaba, pero todo sea por lograr mejores resultados, coñe, que para eso estamos yendo a aprender.

El primer impedimento que encuentra una cuando quiere coser algo y más viviendo aquí en Donosti es el de encontrar tela de calidad a un precio aceptable (ya hablaré de esto en otro momento, que trae cola). Una chica de clase nos había comentado que ella había comprado unas telas bastante chulas para un traje de casera en Irún, y teníamos plan de ir el martes, pero Bea se había acercado a Casa Múgica para echar un vistazo y me comentó que estaban muy bien de precio. Ya había pasado yo también por ahí alguna vez y sabía que tenían telas bastante chulas pero, considerando lo que se suele hinchar precios en todo el tema de trajes tradicionales y que la tienda está en la parte vieja de Donosti, pensaba que nos cobrarían hasta por entrar, así que, aunque pensaba pasar de todas formas porque por mirar nada se pierde, no esperaba encontrar precios muy asequibles. Cuando Bea me comentó que las telas están a 11 luretes el metro no di crédito. Eso, por estas tierras, es poco menos que regalado (compañeros, esto no es Madrid, aquí por menos de 11 luros no te dejan ni pasar a mirar en la mayoría de las tiendas de telas). La verdad es que fue un acierto enorme pasar por ahí. La variedad de telas, exagerada, y las señoras que llevan la tienda, encantadoras. Les pedimos consejo para combinar las telas que más nos gustaron y ahí se plantaron sin ningún problema a poner telas en la mesa para hacer combinaciones. Nos sugirieron cuánto comprar para el chaleco y para la falda y fliparon un poco cuando les dijimos que nos íbamos a hacer nosotras los trajes, qué majas. Aún decía una "pues me parece muy bien", jajaja. Por si no fuera poco, insistieron en que si teníamos cualquier duda, pasáramos a preguntar. La verdad es que en principio tenemos bastante claro por dónde tirar (y si no, nos plantamos en la escuela a extorsionar a Carlos y a Ana, que no sólo son majísimos sino que son seres superiores en el mundo de la confección y el patronaje, jajajaja), pero vamos, que si no fuera así, yo no dudaba en pasarme por ahí porque de verdad que las tipas son majísimas.


Muchísima variedad de telas en Casa Múgica y muy buen trato. Recomiendo muchísimo esta tienda, no creo que me plantee ir a otra en próximas ocasiones. Tenía muy claro que quería una falda de rayas por algún trauma infantil que debo de tener incrustado en el cerebro, y quería algo morado o granate porque son mis colores favoritos (pese a que todo el mundo cree que es el negro, jajaja). Al final, opté por la tela rayada, con tonos berenjena, verde oliva y negro. Muy chula. Junto a ésta, la tela de flores que elegí para el zócalo y la espalda. Es impresionante lo bien que combinaba la tela de flores con todo. Tela que le acercábamos, tela que quedaba estupendamente bien. La tela de fieltro morada es para el chaleco.

Y así estamos. Compramos tela para hacernos faldas y chaleco. En casa he visto que tengo una tela blanca de lino bastante buena para hacerme la camisa, si al final hay tiempo (si no lo hay, me planto una del Drachen y tan ricamente). La idea es adaptar un patrón de cuerpo con pinzas a chaleco, dejando dos pinzas largas abajo y eliminando la de arriba en el delantero y con dos pinzas traseras en la espalda. Fácil, sencillo y para toda la familia. Pensé hacer un patrón de costadillos, pero la mayoría de los chalecos que he visto por ahí son simplemente de pinzas, así que para qué. Las primeras pruebas me han dejado más que contenta y bueno, cortado ya el chaleco, sólo falta coserlo (no compré hilos y no tenía en casa ninguno que me sirviera, soy subnormal). La falda la vamos a hacer las dos igual: una tela es la principal (en mi caso, la de rayas), de ésa hemos comprado un largo para el delantero y otro para la espalda. Pondremos un zócalo de la segunda tela (la de flores, en mi caso), para que haga contraste en el bajo y además colocaremos lo que sobre en la mitad de la espalda. La coseremos en tablas y pondremos las tablas de la espalda hacia dentro, de manera que la tela de flores quede casi oculta entre las tablas y se vea al andar. Es un efecto que me gusta mucho cómo queda, a ver qué tal queda.

Hoy he empezado la sesión con el chaleco, aunque no lo he cosido porque no tenía hilo que le fuera bien y además, me gustaría ver cómo queda con la camisa, por si tengo que hacer alguna modificación. He hecho un patrón de cuerpo base con pinzas con un traslado de pinza en el delantero. El resultado me va gustando bastante, aunque habrá que verlo cuando esté terminado

Primera prueba con la Gertru (llamarlo "el maniquí" es muy triste). Me gusta bastante el efecto aunque era reacia a hacer pinzas en lugar de costadillos. Tengo que cambiar el cuello para adecuarlo al escote que le he hecho. Por lo demás, una vez cosido y planchado y con algunos detalles que tengo intención de poner, creo que quedará muy bien.

Por último, si hay tiempo (quedan dos semanas y tengo bastante currete con lo de carnaval), me pondré con la camisa, que me gustaría hacerla de lorzas si hay tiempo, metiendo algo de encaje delante y en los puños. Y, si hay más tiempo aún, también me haré un delantal con tablas y un bolsillo, aunque quedará sencillote. Para el año que viene, se lo pasaré a mi madre para que me haga unos detalles de vainica, que inexplicablemente le encanta hacer, con el curro que supone. Debería decirle que me enseñe a hacer a mí también por eso de hacer cosas que se están perdiendo, pero con calma y tranquilidad, que no hay tiempo para todo en esta vida.

Y eso es todo, en breves, actualizo para publicar los avances, espero que os guste.

Nota: He editado la entrada y he quitado las dos fotos que tenía subidas de trajes de casera y neska. Las he quitado porque esos trajes son de dos tiendas y, aunque en ningún momento me han dicho nada, no me parece bien poner fotos ajenas sin especificar su procedencia, más aún porque he observado que esta entrada tiene muchas visitas. Ambos trajes eran bastante cutretes y había puesto las fotos porque me servían como ejemplo, pero tampoco quiero dar publicidad a gente que no me gusta cómo trabaja (si fueran buenos trajes, como los que hace gente como Tleilaxu o similares, por supuesto que habría especificado su procedencia y habría puesto un enlace).

sábado, 24 de noviembre de 2012

Materiales textiles para vestimentas antiguas

A la hora de confeccionar ropa de época tenemos que plantearnos qué es lo que buscamos y qué presupuesto y de cuánto tiempo disponemos. Como ya comentaba, yo soy la primera en haber utilizado brocado de poliéster o antelina para la ropa que hemos llevado al Drachenfest. Si buscamos una determinada estética, muchas veces nos basta con "aparentar", con que "parezca de época", aunque no lo sea. A menudo nos encontramos con que nos interesa más plegar a utilizar tejidos mezclados porque queremos un tipo de estampado o un color especial y no lo encontramos en un tejido natural. Tenemos que tener en cuenta, además, que los tejidos naturales, por mucho que digan que son orgánicos, ecológicos y lo de más allá, llevan procesos de elaboración muy diferentes a los que se utilizaban en épocas pasadas (lógicamente, a más pasadas, más diferente... vaya usted a saber qué apariencia tuvieron en origen los primeros tejidos de algodón o de seda) y las calidades han variado mucho, de manera que apenas podemos aproximarnos a lo que se tejía en tiempos antiguos.

Si queremos ser más rigurosos y el tiempo y el presupuesto nos lo permiten, en cualquier caso, debemos prescindir de tejidos anacrónicos. ¿Qué tipo de tejidos naturales podemos utilizar? Realmente bien pocos.

Desde la Antigüedad a la Revolución Industrial...
Es muy habitual escoger el algodón como tela adecuada. Efectivamente, es un tejido natural y tiene unos cuantos miles de años de Historia encima. Sin embargo, aunque se utilizaba en tiempos pasados, ni por asomo gozaba de la popularidad que observamos actualmente. Durante muchos siglos el lino, la lana y la seda han tenido un uso muy superior. El algodón tiene un fuerte despegue a partir de la Revolución Industrial, puesto que es en este momento cuando se desarrolla la maquinaria para desfibrar la semilla del algodón. Esta maquinaria acelera el proceso y abarata los costes de producción, de tal manera que deja en segundo plano a la lana y al lino.

Podemos utilizar, por tanto, tejidos de algodón para la confección de ropas de época, aunque tenemos que tener en cuenta que el empleo de esta fibra no era muy elevado hasta la Revolución Industrial. Por lo demás... las características del algodón la convierten una fibra muy interesante para la confección: es cálida o fresca según el grosor del tejido, tiene buena conductividad eléctrica y es muy confortable, por no hablar de que para coser es una tela muy agradable. Se tiñe bien y se lava muy bien, pudiendo lavar y plancharla a muy altas temperaturas. Hay que tener cuidado, eso sí, porque si la guardamos húmeda es muy fácil que aparezcan hongos. Esto puede parecer una completa tontería pero a más de uno no se lo termina de parecer cuando mete la ropa en la mochila después de un rol o una recreación en la que ha llovido o hecho mucho calor y luego vienen las sopresas :S. Son además muy difíciles de eliminar.

Por otra parte, resulta muy sencillo encontrar buenas telas de algodón en cualquier tienda de tejidos, aunque tenemos que tener cuidado de no escoger mezclas, porque muy a menudo viene mezclado con poliéster. Esta mezcla principalmente tiene lugar por dos motivos: para abaratar costes y para reducir la arrugabilidad del tejido, siendo éste un inconveniente bastante desagradable a la hora de confeccionar con esta fibra. En cualquier caso, recordad que todo es muy bonito recién planchado, pero la vida real era mucho más dura y, aunque se desarrollaron varios modelos de planchas en la antigüedad, hasta finales del XIX no existió una plancha realmente efectiva, más aún para apañar las arrugas del algodón.

El lino es pues el tejido más versátil. Los puntos a favor son similares a los del algodón: confortabilidad, fácil de coser, lavar y planchar, buena conductividad eléctrica, etc. Es más fresco que el algodón y menos adecuado para prendas de abrigo, aunque no hay mal que la superposición de prendas no termine por arreglar. También se trata de un tejido muy arrugable, más aún que el algodón. Las fibras son desiguales y esto crea una imagen rústica que, sumada al brillo de la fibra y al cuerpo que adquiere cuando se arruga, hacen que tenga una muy bonita apariencia. Por otra parte, en los últimos tiempos ha quedado muy relegada por otros tipos de tejido, por lo que resulta bastante complicado encontrar buen lino y que se adecue a la prenda que queremos confeccionar en cuanto a color, estampados... etc. El lino, al igual que sucede con el algodón, puede ser de muy diferentes categorías, pero en general el precio del lino suele ser bastante superior. Es muy posible que se hayan utilizado otras fibras procedentes del tallo de plantas de calidad similar a la del lino, como el cáñamo, por lo que no estaría fuera de lugar que utilicemos tela de cáñamo para confeccionar un traje medieval o renacentista, pero debemos tener en cuenta que, al igual que sucede con el algodón, sería una utilización reducida al lado de lo que se utilizó el lino. El cáñamo de mejor calidad se asemeja al lino de peor calidad, sin embargo, es una fibra muy resistente y por ese motivo sí tuvo mayor uso en cordelería y tejidos navales.

La lana se ha utilizado también desde tiempos inmemoriales, pero debemos considerar que, al igual que sucede en los tejidos anteriormente nombrados, los procesos de producción son muy diferentes a lo que tuvieron lugar antiguamente. La lana tiene diferentes calidades dependiendo de la raza de la oveja (las merino son las de calidad más apreciada, por su sedosidad y porque es la única especie que no tiene unas fibras gruesas y rígidas llamadas kemp) y de la parte del cuerpo que se haya extraído, además de la edad del animal (así, la lana de cordero merino se considera la mejor). Encontramos también lanas de pelo de otros animales, como alpacas, etc que tienen diferentes calidades. En general, debemos considerar que no es muy coherente utilizar lana de alpaca para algo medieval, aunque sí podríamos plantearnos el uso de cashmere o angora que pudieron llegar gracias al comercio con Oriente a partir del siglo XII. En cualquier caso, sería algo muy exclusivo y con poco uso.

La seda ha sido durante muchos siglos el tejido más apreciado, hasta el punto de que buena parte de las fibras sintéticas (así como el algodón mercerizado) se han desarrollado con la intención de imitar la calidad de la seda. No debemos utilizarla en Occidente en periodos anteriores al XII, cuando empieza a fortalecerse el comercio con Oriente. La seda es un tejido muy codiciado y exclusivo, de manera que sólo podemos utilizarla para retratar a clases privilegiadas. También en diferentes calidades según si procede de gusanos de cría o en libertad (la seda salvaje o tussah) o si procede de capullos seleccionados (la joyante es la más exclusiva), o incluso si procede de restos de seda o de capullos de gusano abiertos (de muy inferior calidad, puesto que las fibras son más cortas). No es fácil encontrar sedas adecuadas a precios razonables, pero merece la pena invertir en un buen tejido de seda por su calidad.


A partir de la Revolución Industrial...

Como hemos visto, el algodón goza de una enorme popularidad gracias a su abaratamiento de coste. La seda sigue siendo el tejido más apreciado por las clases pudientes pero el lino y la lana sufren un importante receso que tendremos que considerar si queremos hacernos un traje decimonónico.


Principios de siglo XX

El mayor cambio es la creación de las primeras fibras sintéticas con objeto de satisfacer una demanda cada vez más fuerte de tejidos. Como comentamos, la búsqueda de un tejido de calidad similar a la seda es el principal detonante. Se buscaba abaratar el coste de este material, pero también asegurar una producción incesante de algo similar a la seda, puesto que a veces la demanda era muy elevada (recordemos que se habían mejorado enormemente las técnicas de hilado y confección gracias a la introducción de maquinaria de vapor) y muchas veces no había producción suficiente. A fin de cuentas, la seda depende de la producción del propio gusano. El rayón aparece por primera vez en la exposición universal de París de 1889 y, a partir de ahí, hay un fuerte desarrollo de lo que en inicio se conoce como "seda de Bamberg" o "seda artificial". En los años 20 adopta ya el nombre de rayón y el de viscosa (después de varias demandas de los profesionales de la seda, que no estaban muy satisfechos con la competencia del producto...). El rayón viscosa es, por tanto, un material muy adecuado para la confección de prendas de periodos comprendidos entre finales del XIX y principios del XX. Hay que tener en cuenta que hay una tipología muy variada de tejidos rayón, procedentes de la sintetización de celulosa y unas son posteriores a otras, por lo que podrían no servirnos. La viscosa fue la primera en aparecer, el acetato sigue pocos años después, pero el modal y los rayones de alta tenacidad no surgen hasta mediados de siglo. El lyocell es una fibra muy actual, cuya principal diferencia reside en su elaboración, supuestamente más ecológica.

Mediados del siglo XX

A mediados de siglo, en las décadas de los años 30 y 40 principalmente, empiezan a desarrollarse las primeras fibras sintéticas, en gran medida propiciadas por la economía de guerra y por la búsqueda de tejidos resistentes y de fácil producción. Las poliamidas empiezan a desarrollarse a finales de los 30, cuando Dupont patenta el nylon (poliamida 6.6), a partir de ahí, os hacéis cargo, van creándose diferentes variedades de fibras sintéticas, con el principal protagonismo de poliamidas y poliésteres. Las microfibras no surgen hasta los años 70 y prácticamente no se popularizan hasta los 90, pero mucho me temo que ya a estas alturas no estamos hablando de "recrear", sino de hacer moda retro, así que digo yo que el tema se nos escapa.

Y dicho esto, hasta aquí el tema de fibras. Otro día nos leemos

martes, 20 de noviembre de 2012

Vestir en tiempos pasados

Quienes conocéis también mi otro blog, quizá recordéis haber leído esta entrada hace unos meses. No es que ande falta de ideas para escribir, es que me gustaría tener esto a mano porque luego me gustaría añadir otras entradas sobre el uso de patrones actuales o de materiales sintéticos o artificiales a la hora de confeccionar trajes recreacionistas, y me parece que quedarán un poco cojas si no ponemos también ésta. Así que ahí va con algunas modificaciones (he eliminado lo que no viene al caso):

Hay quien afirma que un rol en vivo, una batalla o una recreación son en esencia lo mismo, porque consiste en introducirte en la piel de un personaje. Aunque en este sentido no le falta razón, es cierto que en el rol en vivo o en una batalla se pueden tomar licencias que no deberían tomarse en la recreación y sin embargo, también se llevan a cabo. La diferencia es que quien juega a rol en vivo habitualmente tiene muy claro que lo que está llevando no tiene por qué adecuarse con exactitud a la época que trata. También es verdad que rara vez se ve un rol en vivo de temática completamente historicista. Normalmente la ambientación, aunque sea "de época", tiene bastante de "fantasía". Jugamos en ambientaciones medievales-fantásticas, steam-punk y lo de más allá, de manera que las licencias quedan completamente justificadas. Alguna cosa circula por ahí de temática más "historicista", pero en todo momento se toman licencias y tampoco es especialmente mal visto el jugador que lleva una prenda de vestir que no se llevaba en este periodo (el clásico "no, es que yo tenía esta capa por casa, que no es nada medieval pero que me va a dar calorcito y no pienso prescindir de ella") o que directamente no se ha llevado en ningún periodo.
Sin embargo, se tiende a intentar ser purista cuando se va a una recreación. Sin embargo, por mucho  pretendamos acercarnos y recrear una época, siempre vamos a cojear de muchas partes. En primer lugar, nuestra adaptación al periodo va a depender de lo que queramos o no gastar o de lo que sea accesible para nosotros. Muchas veces nos tenemos que adecuar simplemente a lo que está en nuestra mano conseguir. Se nos puede acusar de no usar botones propios de tal o cual época, pero siempre nos adaptamos a lo que nos podemos permitir, nos resulta cómodo comprar o sencillamente estético poner y en este sentido podemos variar si nuestro presupuesto y nuestro tiempo para obtener el material es mayor o si se nos requiere expresamente que no tenga nada contemporáneo, pero a fin de cuentas, siempre vamos a terminar cosiendo nuestra ropa a máquina (o incluso hay mucho purista que compra prendas a empresas que confeccionan a modo industrial), compraremos telas fabricadas con métodos actuales (por muy orgánicas que prometan ser) y, maldita sea, seguiremos llevando debajo ropa interior actual, por no hablar de que iremos considerablemente más aseados (o eso espero) de lo que se estilaba en tal o cual época.

Hay fallos más que comunes en nuestra adaptación a épocas pasadas, principalmente porque por mucho que intentemos emular lo que nos parece y lo hagamos con mejor o peor tiento (siempre se acercará más al estilo de la época el que haya echado un ojo a libros especializados que el que quiera hacerse el traje que sale en tal película), siempre va a haber un problema de adaptación a la mentalidad de la época. Nunca nos vamos a vestir como alguien del siglo XIII porque no podemos meternos en la cabeza de ese alguien del XIII.

En primer lugar, es muy habitual pensar eso de "me voy a hacer un traje de principios del XIII". Bonito, sin lugar a dudas, pero poco realista. Si ahora la moda cambia anualmente, antaño una prenda de vestir era algo que costaba mucho más tiempo elaborar, costaba más dinero y tenía un valor diferente al que tienen para nosotros ahora las camisetas de estrafalarius que compramos hoy y tiramos cuando se deforman en tres meses. La ropa en el medievo (y hasta fechas sorprendentemente recientes), se conservaba, se reutilizaba y hasta se legaba en herencia. La ropa se utilizaba incluso como moneda de cambio y como garantía en los más que abundantes préstamos cotidianos que se llevaban a cabo en la Edad Media. Así, los testamentos refieren habitualmente cómo el testador solicita que se pague tal cantidad a tal o cual persona y que ésta devuelva a cambio "mi camisa", "mi falda", "mi capa". Los listados son tan impresionantes que hasta recuerdo el de un escudero del cual me planteé si se paseaba en gallumbos por la calle, porque había empeñado una cantidad de ropa, armas y piezas de armadura como para caerse de espaldas (y más considerando que luego refiere el resto de ropa que le queda y no es mucha), aunque no debiéramos soprendernos. No recuerdo cuál fue el rey de Aragón cuya coronación trajo serios quebraderos de cabeza a sus asistentes, puesto que tuvieron que recuperar todas las piezas de la corona que estaban empeñadas y no sabían ni dónde.

Volviendo a las vestimentas, al valor de lo material y a cómo no podemos comprenderlo, por pudiente que fuera la persona, la cantidad de posesiones personales era demencialmente reducida, no hay más que mirar un inventario de bienes (y los hay muy detallados) para verificar que la gente tenía escasísimos bienes materiales. Los pertenecientes a las clases más privilegiadas refieren listados muebles, ropas de cama, prendas de vestir (pocas), algunas joyas, escasos objetos de valor cultural (algún libro, rara vez). En general apenas refieren los muebles más básicos (una cama, un armario, una silla tal vez) y escasas prendas de ropa especificada con toda suerte de detalles. Estas prendas eran legadas a los descendientes con especificaciones tales como "a mi hija le doy mi falda vieja". Con un par y eso si se podía recuperar del usurero. La falda vieja para la hija ¿por qué no? es una prenda ¿no? sin lugar a dudas la hija la llevó el tiempo que pudo y posiblemente luego la dejó en herencia especificando "y dejo la falda vieja que me legó mi madre".

Teniendo estas cuestiones en cuenta... si en una recreación llevamos un traje impoluto y procedente de una época concreta, sólo podemos ser el hijo de algún duque invitado a la boda real, poco menos, lo cual resulta muy divertido cuando quien lleva estas prendas va vestido de campesino, soldado o mercader. La ropa se llevaría vieja, sucia (no invertían tanto tiempo en higiene, de todos es sabido, y cualquier día de estos podríamos tratar también el tema de "¿a qué huele la Edad Media?") y remendada, además de adaptada al usuario, que bien podía llevar una saya hecha a su medida y sobre ella, un tabardo confeccionado cincuenta años antes, que fue propiedad de su abuelo, el cual tenía los hombros muy anchos. Si queremos ser fieles, por tanto, deberíamos llevar ropas combinadas como buenamente el Altísimo nos dé a entender, que no sean especialmente de nuestra talla, que estén remendadas y arregladas cien veces y que tiendan a estar bastante viejas. ¿No nos gusta ir así? Nos ha fastidiado. Las primeras prendas de ropa que confeccioné fueron para una obra de teatro en la Universidad. El director de la obra dijo que eran muy bonitas, que eran muy adecuadas para la obra ("Divinas Palabras", tenía que ser ropa de aldeanos), pero que con una ropa tan limpia, planchada y conjuntada parecía aquello un Belén y que tuviera a bien ponerme un par de trapos sucios encima de las vestimentas. Razón no le faltaba al hombre.

Abreviando: tendemos a pensar en tiempos pasados de una manera tremendamente dulcificada. No nos paramos a pensar en lo mal que olían, en lo mal que vestían, en la manera en que combinaban sus colores y en el "pequeño" detalle de que el gusto estético ha cambiado enormemente y que combinación de colores que antaño se consideraban de muy buen gusto a día de hoy nos parecen aberrantes. Así, a finales de la Edad Media se consideraba la mar de elegante llevar combinaciones tales como rojo con naranja y similares.

Con esto no diré que tenga la menor intención de envejecer la ropa que voy a llevar en lo sucesivo, ni de hacerle unos cuantos agujeros y coserlos a mano. Sencillamente digo que, si nos ponemos tiquis-miquis, no creo que se salve mucha gente en cuanto a purismo. Y esa gente que viste tan adecuadamente, tiene que oler bastante mal.

Estas reflexiones vinieron a cuento de la confección de prendas para el Drachen que os he mostrado recientemente. Como somos un tanto frikazos, desde luego, la idea es que nuestras ropas sean lo más adecuadas a lo que habrían llevado los tercios en Flandes pero, teniendo en cuenta, para empezar, que ni siquiera creo que hubiera una miserable "tercia" por ahí suelta, partimos desde la humildad de saber que adaptamos las cosas en la medida que nos parece y no es lo mismo hacer ropa para una obra de teatro que para una recreación y hay que valorar lo que nos interesa en cada prenda. Cuando vamos a un rol en vivo como es el Drachen, vamos con intención de jugar y pasárnoslo bien, no para ir de punta en blanco clavando el vestuario de la época, porque siempre vamos a estar muy lejos de adaptarlo plenamente. Si hay que poner aquí una cremallera porque va a quedar mejor que sin ponerla, pues se pone (vale, confieso, yo no pongo ni una cremallera ni media, porque me dan cuatro escalofríos de verlas en ropa antigua, cada cual tiene sus manías... pero coso habitualmente con hilos de poliéster y no se me caen los anillos por ello. Estoy por empezar a comprar más de algodón pero, si somos puristas, deberíamos utilizar directamente de lino o de seda y ahí entramos en un territorio pantanoso en el que se nos van a disparar los precios, no vamos a conseguir una variedad de colores comparable a la del hilo de algodón y el de poliéster y para colmo de males, quizá no nos termine de convencer el acabado) si queremos comprar esta tela porque queda chula aunque lleve mezcla de poliéster, no nos vamos a parar mucho a pensar que no existía en este periodo porque no encontramos una tan bonita en lino o en seda y da el pego bastante bien. La cuera que le hice a Rober el año pasado era de antelina forrada. Obviamente no era válida para combatir y no era una cuera de verdad, pero quedaba bien en las fotos (y él se puso el gambesón debajo para que le sirviera igualmente... aunque de haberlo sabido, se la habría hecho más grande, claro).

Concluyo resumiendo que podemos ser lo más fieles posible. Podemos utilizar únicamente patronaje antiguo, telas que se usaban en el periodo que queremos retratar, hilos, botones y lo de más allá, pero siempre, absolutamente siempre, vamos a cojear por algún lado. El motivo es que sencillamente no nos interesa vestir clavando el siglo XIV, ni el XVIII. Siempre vamos a querer ir cómodos y aseados y, compañeros, todo no se puede en esta vida.

domingo, 18 de noviembre de 2012

En próximas entregas...

Con la entrada anterior termino, en principio, con las entradas de "ropitas pasadas". Tengo muchas cosas sin fotografiar, algunas ya un poco estropeadas y pendientes de restauración o jubilación. Tampoco tengo registro fotográfico de todo lo que he hecho y menos aún de lo que no he hecho para mí, así que no descarto subir alguna cosilla antigua si consigo fotografías decentes. En cualquier caso, a partir de ahora, utilizaré el blog a modo de diario personal de costura, para ir subiendo lo que voy haciendo o bien entradas sobre moda, historia de la moda, recreacionismo, cosplay y toda suerte de temas relacionados.

Lo cierto es que a día de hoy, aunque estoy cosiendo mucho, tengo poco para subir, porque lo que estoy haciendo es para otras personas y prefiero no subir fotos hasta que utilicen los trajes para el evento que me han encargado. En cualquier caso, en breves me pondré con lo de Nochevieja y con un par de encargos que tengo de Joel Gûre y de eso sí iré subiendo cositas.

Por otra parte, he visto que mucha gente asoma por aquí buscando patrones para hacer túnicas de mago, de griego y lo de más allá y obviamente me temo que no encuentran lo que buscan. En adelante iré subiendo también patrones sencillos para la vida práctica que hoygan, si a alguien le vienen bien, yo encantada. A fin de cuentas, todos hemos empezado por el principio y hemos pasado horas tontas buscando patrones o información por internet.

Un saludo!